Racionalidad económica rural

Ser racional es hacer lo que te conviene dada tu realidad. Es importante empezar por entender que las realidades rurales del Perú no se parecen tanto a las urbanas
Racionalidad económica rural

Racionalidad económica rural

04 de Noviembre del 2018 - 14:55 » Textos: Gonzalo Urbina (Mater Iniciativa)

Las dificultades de entendimiento entre actores urbanos y rurales tienen larga data y para nada es un problema exclusivo del Perú.

Es imposible enumerar todas las razones por las que esto puede ocurrir; voy a revisar dos factores económicos que, por sí mismos, podrían ser suficientes y son comunes en el Perú. Antes de empezar, quisiera que consideremos algo: salvo algunas personas con desórdenes mentales, el resto actúa de acuerdo a lo que consideran sus mejores intereses.

Como es tan improbable que tu interlocutor sea justo un loco, si se porta de forma “irracional” lo más probable es que te falta información para entender lo que lo motiva. Es curioso como resulta más natural pensar que la otra persona está loca, antes que pensar que no contamos nosotros con toda la información que explique su actuar.

¿Qué es lo mejor?

En Economía se asume que las personas son racionales y eso se define cuando “toman decisiones que maximizan su utilidad o bienestar a largo plazo”. Lo que la utilidad mide es la satisfacción, no importa cómo es que la obtengas. En nuestra limitada imaginación pensamos que al campesino le gustará algo, pero pensamos que le gustará como a nosotros. Algo es bueno, más es mejor.

El problema es que cuando una persona se encuentra en una situación económica vulnerable, es muy común que adopte una postura de minimización de riesgo, antes que de maximización de bienestar. Cuando el objetivo principal es evitar un desastre, dejas algunas acciones necesarias para maximizar ingresos. El ejemplo clásico para el campesino es que la semilla de mayor rendimiento puede tener mayor variabilidad y aumentar los riesgos de desastre. “Más” puede no ser “mejor”; un mal año me obliga a vender todo e irme a la ciudad para no morirme de hambre.

¿Qué te hace rico? 

Una de las primeras lecciones en antropología o sociología en el Perú es que la palabra quechua de “huérfano” es huaqcha y también se usa para “pobre”. Si quieres abrir un negocio en la ciudad, tienes que usar capital para cubrir tus costos de producción. ¿Necesitas 10 empleados? Seguro algún primo te puede ayudar algunos días, pero vas a tener que contratar gente y tener dinero para pagarles.

En muchas comunidades campesinas, en vez de hacer pagos por trabajo, se tiene una economía de reciprocidad en la que se intercambia días laborables con comida y chicha. Si estos alimentos son buenos, te haces buena reputación y más gente te quiere ayudar. El capital de tu familia en el campo será la densidad de tus redes sociales y tu capacidad de trabajo. Entonces, se entiende fácilmente por qué ser huérfano puede ser sinónimo de pobreza.

Todos somos racionales, a pesar de no compartir la misma estrategia económica para conseguir lo que queremos. Ser racional no es exclusivamente maximizar ingresos y acumular capital; para un agricultor la maximización de bienestar a largo plazo puede implicar bajos ingresos (con riesgo mínimo) y mucha socialización. Ser racional es hacer lo que te conviene dada tu realidad. Es importante empezar por entender que las realidades rurales del Perú no se parecen tanto a las realidades urbanas.     

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