Bautizada por Antonio Raimondi como “La Perla de los Andes” debido a su clima primaveral y a la abundancia de flores en su territorio, Tarma tiene una ubicación estratégica a comparación de otras ciudades. Está situada exactamente al centro del Perú, a tan sólo 5 horas (240 km) de Lima y a unos 3080 metros sobre el nivel del mar, lo que le vale para convertirse en un punto de convergencia de diversas rutas hacia la selva central. A este valle se llega luego de cruzar el frío de Ticlio, diversos poblados y asentamientos mineros (Casapalca, Morococha, La Oroya), así como otras comunidades campesinas, lagunas y nevados. Dentro de sus principales atractivos turísticos destacan su Plaza de Armas, donde se proclamó la independencia de esta provincia en 1820. La Catedral de Santa Ana se ubica en una de las esquinas de la plaza principal y fue construida en los años '50 con un estilo barroco. Sus bóvedas y ventanales están adornados con vitrales que representan pasajes bíblicos con impresionante realismo. Historia y paisajes. Y si usted es de los que disfruta de la historia, el Centro de Formación en Turismo (Cenfotur) le recomienda visitar en el interior del recinto las tumbas de algunos tarmeños ilustres, como el ex presidente Manuel A. Odría y apreciar en una de sus torres el centenario e histórico reloj donado por el Mariscal Ramón Castilla. Otro de los sitios más representativos es el Santuario del Señor de Muruhuay cuya imagen, según la leyenda, fue descubierta en una roca del cerro Shalacoto en 1825. Desde aquí se puede disfrutar de una grandiosa vista de todo el valle de Tarma. Dentro de los atractivos geográficos, la Gruta de Huagapo (ubicada a 28 minutos de la ciudad), en el distrito de Palcamayo, ostenta el título de la más profunda de Sudamérica. Y a 41 km de Tarma, San Pedro de Cajas es conocido en el mundo entero por sus telares, tapices, mantas y ponchos de excelente calidad.