La canciller Angela Merkel. (Foto: AFP)
La canciller Angela Merkel. (Foto: AFP)

En marzo de 2018, fue elegida por cuarta vez para gobernar . A fines de ese año, ella misma se encargó de anunciar que no habría un quinto mandato. “Es hora de iniciar un nuevo capítulo”, declaró. Hace unos días, esta postura se formalizó cuando su partido, la (CDU), eligió como nuevo líder a Armin Laschet, quien actualmente gobierna la importante región de Renania del Norte-Westfalia.

Con su paso al costado, Merkel pondrá fin este 2021 a 16 años al frente de la principal potencia económica del Viejo Continente y la cuarta del mundo. Será la canciller germana que más años ha estado en el mando, tras Otto von Bismarck (1871-1890), artífice de la unificación alemana, y Helmut Kohl (1982-1998). Ya ha superado en tiempo incluso a Adolf Hitler (1933-1945), quien mediante la guerra y el terror pretendió lo que ella ha logrado: hacer de Alemania la líder de Europa.

La revista Forbes ha considerado a Merkel la mujer más poderosa del mundo, mientras que el expresidente de EE.UU., Barack Obama, la define en su libro ‘A Promised Land’ (Una tierra prometida) como “confiable, honesta e intelectualmente precisa”.

Nacida como Angela Dorothea Kasner (el apellido Merkel lo tomó de su primer esposo), esta hija de un pastor luterano y graduada en Física ha dado a su país años de crecimiento económico sostenido (salvo por las crisis financiera de 2008 y la de la pandemia de COVID-19 en 2020). También ha fortalecido el rol de Berlín como cabeza de la Unión Europea (UE).

“Creo que son tres los cancilleres más importantes en la Alemania de posguerra. El primero es Konrad Adenauer, quien optó por la vía de la economía social del mercado tras la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial. El segundo es Helmut Kohl, porque el es canciller de la Guerra Fría y el arquitecto de la reunificación alemana luego de la caída del Muro de Berlín. En tercer lugar está Merkel, que le ha dado gran estabilidad a Alemania. […] Además, ella ha sido la conductora de la UE, recordemos que Alemania juega un rol clave tras la crisis de 2008 y luego en 2013”, sostiene el exministro de RR.EE. peruano, Francisco Tudela.

Ascenso

Merkel comenzó su carrera política en la extinta República Democrática Alemana (RDA), donde vivió hasta los 35 años. Fue viceportavoz de Lothar de Maizière, último jefe de Gobierno de la RDA. Luego, fue nombrada ministra de la Mujer en la Alemania unificada de Kohl, quien la convirtió en su protegida. De hecho, se dice que solía llamarla ‘mein mädchen’ (mi chica). En 2005, fue nombrada presidenta de la CDU y en 2005 resultó electa canciller en Alemania, la primera mujer en ostentar el cargo.

En su gestión, ha debido hacer frente a crisis importantes, como la ya mencionada recesión de 2008, y la emergencia de los refugiados sirios de 2015, probablemente uno de los momentos más difíciles de su carrera. “Permitió la entrada de un millón y medio de migrantes, pero cometió el error de no consultar con el Consejo Europeo o a sus pares primeros ministros. La posición hegemónica de Alemania tenía que ser manejada con prudencia frente a la crisis humanitaria [desatada por la guerra en Siria]. El error de Merkel es ordenar a Europa que reciba a estos migrantes. Entonces, la hegemonía alemana adquiere un pequeño toque de opresión”, señala Tudela.

El excanciller coincide con otros expertos en que la decisión de la canciller acabó favoreciendo a movimientos de extrema derecha, posiciones secesionistas como el Brexit o las posturas nacionalistas en los países del Grupo del Visegrado (Eslovaquia, Hungría, Polonia y República Checa).

Otro punto difícil en su carrera ha sido la relación con Rusia. Alemania depende del gas que Moscú suministra para mover sus industrias, una situación que ha llevado a Berlín a chocar con su principal aliado: Washington. En 2018, Donald Trump reprochó a Merkel que Alemania “está totalmente controlada por el Kremlin”.

Para Tudela, el reclamo de Trump era poco realista. “Rusia está a lado. Es una cuestión geopolítica básica, no puede no comprarle el gas. Además, el consejo de Bismarck era tener siempre a Rusia de aliada”, señala. Merkel -que habla ruso con fluidez dada su infancia en la RDA- ha debido lidiar con los excesos de en Ucrania y Siria. Según este, ella le envía regularmente botellas de la cerveza alemana Radeberger, marca que el líder ruso llegó a apreciar cuando era agente de la KGB en Dresde.

Antes de dejar su cargo, la canciller tiene por delante hacer frente con la pandemia. La recuperación post-COVID-19 y el derrotero que tome Alemania al frente de la UE serán retos para su sucesor.