Residentes hacen cola para recoger agua limpia de un camión cisterna en el municipio de García, al noroeste del área metropolitana de Monterrey, estado de Nuevo León, México, el 8 de junio de 2022. (Foto de Julio Cesar AGUILAR / AFP)
Residentes hacen cola para recoger agua limpia de un camión cisterna en el municipio de García, al noroeste del área metropolitana de Monterrey, estado de Nuevo León, México, el 8 de junio de 2022. (Foto de Julio Cesar AGUILAR / AFP)

México generó sorpresa este 2022 al anunciar que algunas de sus regiones, sobre todo al norte del país, tenían un complejo problema sobre el agua. Las dificultades son varias: el crecimiento de la población, la gestión del recurso, exceso de consumo y una infraestructura hídrica nula en la zona.

Sin embargo, la preocupación en otros países, incluyendo Perú, por una sequía está latente, sobre todo por cambios climáticos que ponen en vilo una de las necesidades humanas más importantes.

El director de Pumagua y exdirector general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Fernando González Villarreal, señaló que la sequía que se vive no sería el real problema de esta escasez.

¿MÉXICO HIZO ALGO MAL PARA LLEGAR A UNA ESCASEZ?

México es uno de los países que más agua consume. Se trata de un promedio de 366 litros por día per cápita según la ONU, lo que lo pone en el quinto puesto junto a España.

Además, en el Valle de México se desperdicia aproximadamente la mitad de agua que se consume, esto por falta de la cultura de reúso o separación del agua.

Según un estudio publicado en la revista Nature, la escasez de agua en zonas urbanas empeorará para el 2050 y México es, desde ahora, uno de los más perjudicados.

Para el especialista Jahir Anicama, investigador del Centro Latinoamericano de Excelencia en Cambio Climático y Salud, esta escasez “va más allá de una perspectiva ideológica: Chile fue más neoliberal y tuvo una sequía; y ahora México, con un gobierno que se declara de izquierda, también la tiene”, alegó.

Sin embargo, una sequía es mucho más difícil de contener, porque no se tiene referencias históricas, y al no tenerlas las propuestas caen al vacío.

De igual manera, para Anicama es complicado que un gobierno decida confirmar que sufren una escasez, pero en el caso de México se realizó para mover industrias y concientizar a la población en cuanto buscan una salida al problema.

Adiós cervecerías del norte

En Monterrey la población se triplicó solo en 40 años y varias industrias, en su mayoría cerveceras, que se encuentran en sus territorios ponen en juego el consumo de los ciudadanos.

Es por ello que una medida del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador fue motivar la mudanza de industrias del norte al sur del país.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pronunciando un discurso durante una conferencia de prensa en el Palacio Nacional de la Ciudad de México, el 30 de septiembre de 2022. (Foto de la Presidencia de México / AFP)
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pronunciando un discurso durante una conferencia de prensa en el Palacio Nacional de la Ciudad de México, el 30 de septiembre de 2022. (Foto de la Presidencia de México / AFP)

Esto porque en Monterrey se ha sufrido de escasez de agua por meses y se han vaciado las represas, por lo que no se iba a producir más esta bebida.

“Esto no quiere decir que no vamos a producir más cerveza, es decir que no vamos a producir cerveza en el norte. Si quieren seguir produciendo cerveza, aumentando la producción, entonces todo el apoyo para el sur o sureste”, acotó.

La solución para Monterrey

El director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Germán Arturo Martínez Santoyo señaló que se está trabajando por la exploración de nuevos pozos para salir de la crisis. Por lo que se coordina con Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey para bombas que extraigan agua de la presa Cerro Pietro.

¿UN POSIBLE RIESGO EN LATINOAMÉRICA?

“Este año nos ha ofrecido escenarios de reducción de los recursos hídricos en los contextos brasileños y argentinos, en ambos países se ha previsto esto; mientras Chile sigue en su cronicidad”, acotó Anicama.

Del mismo modo, el investigador señaló que, si bien hay problemas en algunos países, hay naciones que están trabajando en evitar estas catástrofes.

“Uno es el caso chileno, ellos son reconocidos al nivel institucional por su gestión pública. Han trabajado por años en un manejo del mercado de agua. Hay un precio por el valor de uso, pero con muchos esfuerzos por buscar oferta, lugares de almacenamiento, y mejorar la eficiencia del uso”, contó.

REALIDAD PERUANA

El Ingeniero Alejo Chochachin, coordinador del área de glaciares de la Autoridad Nacional del Agua, brindó algunas declaraciones sobre el Perú, pues si bien México sufre una escasez, el panorama aquí es diferente.

“Nuestro país, a diferencia de México, tiene una zona sierra, tenemos glaciares que almacenan agua y son reservorios naturales de agua dulce que hasta ahora nos abastecen de agua en temporadas secas”, inició.

Sin embargo, el país si presenta un problema: una mala distribución. “En Perú, la población está mal distribuida, hacia el pacífico está concentrado más del 50% de la población, y el agua potable no es demasiada, mientras que, a lado del Amazonas, donde hay mayor cantidad de agua, hay menor cantidad de población asentada”, agregó.

Falta de reservorios

A esto le sumamos la necesidad de crear más reservorios, Cochachin afirmó que solo 4 de las 800 lagunas que existen en la Cordillera blanca están reguladas. Y si hablamos de todas las nevadas en el país, hay 8300 lagunas que deben ser evaluadas. Un fuerte trabajo.

Pero, ¿qué impide que no se trabaje con esta agua? “Son decisiones políticas, por ejemplo, en la zona de la cuenca del Santa, que es la que estamos estudiando a mayor detalle, vemos que aun no hay una percepción de necesidad de agua y ninguna de las autoridades construye este tipo de infraestructuras en las zonas altas para almacenar agua”, recalcó.

¿Hasta cuándo los glaciares nos ayudarán?

Imagen difundida por el Instituto Nacional de Investigación de Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM) del Perú de la montaña Huascarán en el norte de Perú, tomada el 26 de julio de 2019, durante una expedición peruano-estadounidense. (Foto de Óscar VILCA/INAIGEM/AFP)
Imagen difundida por el Instituto Nacional de Investigación de Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM) del Perú de la montaña Huascarán en el norte de Perú, tomada el 26 de julio de 2019, durante una expedición peruano-estadounidense. (Foto de Óscar VILCA/INAIGEM/AFP)

Dentro de la Cordillera Blanca se ha perdido el 40% de superficie glaciar y las proyecciones no son tan buenas. Ante una elevación de temperatura de un grado o 1.5 grados, los glaciares podrían acelerar su proceso de deshielo para el 2100 y se derretirían con mayor rapidez los nevados que están ubicados por debajo de los 5200 m.s.n.m., o sea la mayoría del país.

¿Ya existen regiones con cierta escasez?

“Existen zonas como Huancavelica, Junín, Arequipa, Cusco, Ayacucho que están siendo afectadas por sus cordilleras, pues han perdido más del 90% de superficie glaciar, al igual que en Lima y Pasco”.

¿Dónde vendría el cambio? “Hay medios para poder adaptarse a un escenario sin glaciares, va a depender mucho de la intervención de la parte política”, concluyó.

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