Opinión

A 18 AÑOS DEL ATENTADO TERRORISTA QUE CAMBIÓ LA HISTORIA CONTEMPORÁNEA

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

12 de Septiembre del 2019 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Así como la caída del Imperio Romano de Occidente el 476 d.C., la toma del Santo Sepulcro de Jerusalén por los turcos otomanos en 1453, la Revolución Francesa en 1789 y la caída del Muro de Berlín en 1989 marcaron los hitos de la historia universal, el atentado terrorista en las Torres Gemelas de Nueva York y en el Pentágono en Washington el 11 de setiembre del 2001, hace 18 años y un día como ayer, también lo hizo, modificando el decurso de la sociedad internacional. Lo voy a explicar. Ese día, la moral y el orgullo americanos estaban por los suelos. La idea de que EE.UU., el país más poderoso de la Tierra, era invulnerable, se convirtió en un asunto del pasado. Se trató del mayor atentado nunca antes registrado por la humanidad: murieron en total 2823 personas y 6 mil quedaron heridas; la temperatura que alcanzó el fuego luego del impacto de los dos aviones secuestrados sobre las Torres fue de 1260 °C y tardó en apagarse totalmente 69 días; fueron encontradas 19,500 partes de cadáveres y 291 cuerpos intactos. Las víctimas identificadas llegaron a las 1216. Los niños que quedaron huérfanos por el atentado fueron 1300 y los bebés que nacieron de mujeres cuyos maridos murieron ese día fueron 17. Unas 1717 familias nunca recibieron los restos de los cuerpos. Ese día cambiaron los paradigmas de las relaciones internacionales, y los conceptos de política exterior, seguridad y defensa tuvieron que ser redefinidos. El mundo unipolar liderado únicamente por EE.UU. que se encumbró con la caída del Muro de Berlín en 1989 -el momento final del mundo bipolar de la Guerra Fría (1945-1989)- cedía el paso a otro denominado unimultipolar, o para otros solamente multipolar, donde el propio EE.UU. debía compartir el liderazgo planetario, pero ahora sobresaltado por el fenómeno del terrorismo internacional, jamás visto en modo tan visible y penetrante en la agenda planetaria. Es verdad que Washington cruzó los mares y fue a la caza de Osama bin Laden. Llegó a Afganistán y derrocó al régimen talibán aliado de Al Qaeda. Es verdad que a Bin Laden recién lo encontró el 2009 en Islamabad y que lo eliminó en el acto, pero el daño ya estaba hecho. El Estado Islámico surgió de las entrañas de Al Qaeda y ahora el mundo enfrenta al fenómeno del terrorismo internacional como el mayor peligro no convencional contemporáneo. Su combate es permanente, por eso hace pocos meses también fue reducido el hijo de Bin Laden.

tags