Opinión

A 29 años de un asesinato en San Isidro

COLUMNA: EDITORIAL

14 de Enero del 2019 - 07:30 Editorial

El 9 de enero último se cumplieron 29 años del brutal asesinato del general de división Enrique López Albújar Trint, quien poco antes había terminado su gestión como el primer ministro de Defensa del país tras la creación de esta cartera. Su muerte fue producto de un cobarde ataque cometido por la banda terrorista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).

Este hecho se produjo a media mañana en la actual zona comercial de San Isidro, mientras el general en retiro se encontraba dentro de su vehículo particular. Las imágenes de su cuerpo ensangrentado, tras haber sido baleado, fueron vistas por el Perú entero. Ahí una muestra del salvajismo con el que actuaban Víctor Polay Campos y los criminales a su mando.

Han pasado 29 años de este asesinato y llama a la indignación que hoy muchos pretendan pasar por agua tibia el accionar de las bandas terroristas que desangraron al Perú. Tampoco olvidemos las “cárceles del pueblo” de la exasesora de la congresista de izquierda María Elena Foronda o el drama de los 72 rehenes del asesino Néstor Cerpa en la residencia del embajador de Japón en Lima.

El MRTA, al igual que Sendero Luminoso, fue un salvaje grupo terrorista y hasta hoy debe ser considerado como tal, por más que algunos de sus integrantes ya libres quieran venderse como unos “idealistas” o “revolucionarios románticos”, para lo cual siempre cuentan con el apoyo de algunos que parecen no recordar sus delitos.

Los peruanos debemos tener buena memoria y jamás olvidar que en la sierra, en la selva y en las ciudades de la costa, Sendero y el MRTA se encargaron de atacar y hacer correr la sangre de muchos peruanos, como la del general López Albújar.

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