Opinión

A 4 años del fallo de La Haya

El fallo ha sido cumplido totalmente por el Perú. Chile, en cambio, hasta ahora no ha hecho nada

27 de Enero del 2018 - 07:40 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

No hay aniversario del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre el caso de la controversia jurídica de delimitación marítima del Perú contra Chile que lo dejemos pasar por alto como el de hoy. No. En esta fecha, entonces, reiteraré lo siguiente: 1. El Perú y Chile dieron ejemplo al mundo entero de lo que significa solucionar un problema de manera pacífica, sobre todo en estos tiempos en que a algunos líderes mundiales les pasa por la cabeza la idea del conflicto como alternativa más viable. 2. El resultado de la sentencia fue una victoria jurídica peruana; pero no se crea que por la delegación del Perú -que hizo su trabajo aunque con errores producto de serios temores que, siendo estructurales en algunos de sus integrantes, nadie los iba a cambiar-, sino por los sólidos argumentos nacionales identificados años antes de la formulación de la demanda, siempre en la idea de que fue una estrategia del Estado, jamás atribuible a nadie en particular. 3. El fallo ha sido cumplido totalmente por el Perú. Chile, en cambio, hasta ahora no ha hecho nada. Lo tendré que repetir hasta que entendamos que no se debe dejar para las calendas griegas cuestiones fundamentales. Está pendiente que modifiquen su cartografía marítima conforme al trazado de la sentencia de la Corte, que acabó para siempre con el paralelo de facto y unilateral que impusieron por la fuerza en la zona de la frontera sur. 4. Nuestra diplomacia debe mostrar firmeza ante la chilena para que acaben con su política exterior del escamoteo e ir con el Perú, juntos, a registrar en la Secretaría General de la ONU el punto exacto de la delimitación marítima ubicado por ambos países, de acuerdo con el límite marítimo establecido por la CIJ en la intersección de la proyección del paralelo que pasa por el Hito No 1 con la bajamar, es decir, en la orilla del mar. Nuestra diplomacia debe ser sagaz a fin de que Chile haga su parte. Para eso, debe ser directa; con respeto, pero directa. 

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