Opinión

52 AÑOS DEL FIN DE LA GUERRA DE LOS seis DÍAS

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

10 de Junio del 2019 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

La fama militar de Israel deviene de la denominada Guerra de los Seis Días, que mantuvo en junio de 1967 contra una coalición de países árabes -Egipto, Jordania, Iraq y Siria-. Duró solo seis días y fue tiempo suficiente para que Israel tome el control completo del Sinaí y otros territorios árabes. Comenzó el 5 de junio, con la denominada operación Foco con posiciones egipcias y concluyó el 10 de ese mes -como hoy hace 52 años-, debido a la intensa presión internacional, particularmente del Consejo de Seguridad de la ONU. Preliminarmente, hubo enfrentamientos fronterizos con Siria, pero nada ni nadie presagiaba lo que se venía y en la dimensión en que se dio. Israel sorprendió a las naciones árabes por completo, en lo que ha sido calificado como una de las más importantes acciones bélicas que amparó en lo que denominaron guerra preventiva. Los judíos creyeron que se avecinaba contra ellos una demoledora acción militar de sus vecinos y con ello quedar sometidos a las reglas geopolíticas de los árabes. Pasó exactamente lo contrario. Israel emprendió una acción realmente sorpresiva, que solamente en el arranque dejó menoscabado al Ejército egipcio. La misma suerte le pasó a sus aliados árabes y el último en resistir a la arremetida israelí fue Jordania -no había certeza sobre su abierta participación- que atacó el frente de Jerusalén y la ciudad de Netanya. En su reacción, los judíos no solo tomaron toda la Jerusalén Este -ya habían copado Cisjordania y las Alturas del Golán colisionando a Siria- y toda la Franja de Gaza (Palestina), sino que al final impusieron un nuevo escenario geopolítico en la región.

Luego del conflicto, siguió la guerra de Yom Kippur en 1973, pero en nada cambió el mapa en el Golán a favor de Israel. Es verdad que progresivamente hicieron retirada del Sinaí (1978) y de la Franja de Gaza (2005), y hasta el entonces primer ministro Ariel Sharon impulsó el denominado Plan de Desconexión, pero en lo concreto el problema ha seguido con la persistencia de los territorios palestinos ocupados. Israel vive permanentemente amenazado y por eso se protege. Eso está bien. Los árabes deberían garantizarle la paz, reduciendo a los grupos terroristas, e Israel, que devolverá los territorios.

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