Opinión

A 25 años de la caída del asesino Guzmán

​Los peruanos recibimos con un sabor agridulce los 25 años de la espectacular captura del sanguinario Abimael Guzmán, pues si bien el arresto del llamado “presidente Gonzalo” significó la derrota militar de la banda armada, hoy notamos que esta sigue vigente y avanzando poco a poco a nivel “político” en su afán por lavarse la cara y ser parte del día a día de los peruanos.

12 de Septiembre del 2017 - 07:00 Editorial

Los peruanos recibimos con un sabor agridulce los 25 años de la espectacular captura del sanguinario Abimael Guzmán, pues si bien el arresto del llamado “presidente Gonzalo” significó la derrota militar de la banda armada, hoy notamos que esta sigue vigente y avanzando poco a poco a nivel “político” en su afán por lavarse la cara y ser parte del día a día de los peruanos.

Otro aspecto que nos impide celebrar los 25 años de la captura del asesino Guzmán es que la fecha coincide con la puesta en libertad de parte de los miembros de su banda, entre ellos la jamás arrepentida Maritza Garrido Lecca, cómplice de todas las muertes planeadas por el cabecilla terrorista mientras lo tuvo oculto en una casa de Miraflores y posteriormente en la de Surquillo.

Los terroristas que están saliendo en libertad mucho tienen que agradecer a los gobiernos de Valentín Paniagua y Alejandro Toledo, que suavizaron la legislación sin tener en cuenta los crímenes cometidos. Y ni qué decir de las indemnizaciones que se pagaron a inicios de este siglo, con dinero de todos los peruanos, incluso de las víctimas de estos criminales.

Los heroicos policías de la Dircote, y en especial del Gein, hicieron un brillante trabajo y el Perú se los agradecerá a lo largo de su historia. Lástima que luego haya llegado al poder un grupo de políticos que echó por la borda parte de lo avanzado. La mejor muestra de eso es la libertad de Garrido Lecca y que pronto saldrán más criminales, como Martha Huatay y otros.

No aprendimos la lección.

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