La oposición del Congreso de la República, mediante su presidenta Lady Camones, pide la vacancia del presidente Pedro Castillo; mientras este responde con que sería la última vez que “extienda la mano” y fustiga al Ministerio Público por abrirle seis investigaciones preliminares por delitos mayores. ¿A quién le conviene un país polarizado?

En el Legislativo se cocina un adelanto de elecciones para salir de la crisis política; pero, dudo mucho que proceda si estas incluyen a los congresistas que, nos guste o no, se han ganado su espacio en el parlamento. ¿Qué grupos políticos estarían sonrientes de realizarse los comicios para un nuevo jefe de Estado?

El mandatario ha salido a defenderse en continuas y nocturnas conferencias cargadas de política, respondiendo a las posibilidades de una vacancia presidencial. Es su propia tribuna la que grita el cierre del Congreso, apelando a la polarización entre cholos y blancos, campesinos y patrones. ¿Qué se alimenta con estos discursos?

Toda movilización civil nunca es espontánea, sino que cuenta con pequeños liderazgos que, a su vez, reciben órdenes de grandes grupos particulares. La marcha a favor de la fiscal de la nación Patricia Benavides, por lo tanto, no nace porque a un grupo de ciudadanos se les ocurrió defender la dignidad del país. ¿Quién la avala?

Es difícil apelar a la unidad nacional si la idea en la que convergen los rivales políticos es la constante colisión de poderes. Tendremos, entonces, más de estos discursos con tonos destemplados porque es más cómodo discutir en el fango, donde todos salen sucios. ¿Quién decidirá cómo y cuándo acaba la discusión?