En tiempos de duros cuestionamientos a los contenidos que se emiten por la señal abierta en la televisión, es importante resaltar cuando una de esas propuestas supera cualquier expectativa, y reafirma que no todo está perdido, a pesar de la brutal y desigual competencia de las plataformas por streaming.

Una de estas gratas sorpresas de la actual temporada televisiva se llama “Luz de Luna”, telenovela de Del Barrio Producciones que hace algunos días celebró la transmisión de sus 100 capítulos, síntoma evidente que la historia goza de  muy buena salud. Con picos de 28 a 29 puntos de rating, el relato que cuenta la historia del Léon de la Cumbia (André Silva) y su lucha por demostrar la paternidad de su hija, tiene varios elementos que han logrado que se convierta en un apuesta audiovisual exitosa. En principio, la historia ha sido escrita y dirigida  para un público familiar, aquel que hace tiempo no se reunía para disfrutar de una telenovela, y haberlo conseguido es algo que hay que reseñar.

La inclusión de la pequeña actriz Naima Luna, una de las protagonistas de la trama, ha sido un elemento vital para que la historia funcione junto a la química que ha logrado con el actor André Silva. Y no podemos dejar de mencionar a la música, que en “Luz de Luna” ocupa un lugar de privilegio, las canciones, en su mayoría en el género de la cumbia, se han convertido en tendencia solo por haber sido escuchadas en la telenovela.

Y quizá lo  más importante, lo vital, lo que hace que uno se crea lo que pretenden contarte, es el desempeño de los actores, desde los más experimentados hasta los más jóvenes, todos brillan en  su trabajo y no es una exageración. El oficio de producir contenidos para televisión  no es fácil como muchos piensan, nada se lanza por azar,  hoy más que nunca se debe analizar cada detalle porque el televidente siempre  pide más y las nuevas audiencias tienen en el streaming a su tendencia favorita. Pero hay algo que nunca va a cambiar, la emoción que provocan historias aparentemente sencillas, con los que millones se identifican, pero que están bien escritas, contadas, producidas, dirigidas y actuadas. Y “Luz de Luna” lo ha conseguido.