Opinión

Adorno de gobierno

COLUMNA: ARIANA LIRA

13 de Marzo del 2018 - 07:00 Ariana Lira

La figura de la vacancia por incapacidad moral puede estar mal regulada, sí. La redacción de la norma es tan general, abierta e imprecisa que da pie a que fácilmente se use como arma política para cortar cabezas. Sin embargo, la figura existe, y está contemplada en nada menos que la Constitución.

Para mantener la continuidad del gobierno ante situaciones como la vacancia es que, precisamente, existe la figura del vicepresidente de la República. No, el vicepresidente no está de adorno y, así solo el 81% sepa quién ocupa el cargo, lo cierto es que la ley establece que sea él quien asuma el mando del país en caso el Presidente no lo pueda hacer más. Así lo ordena nuestro modelo constitucional.

La renuncia de los vicepresidentes ante una eventual vacancia de PPK sería un berrinche. Por algo Martín Vizcarra fue colocado en ese puesto en primer lugar: para poder suplir a Kuczynski en situaciones como aquella. Que a muchos no les guste la figura de vacancia por incapacidad moral -me incluyo- no da derecho a zurrarse en las reglas de la Constitución a través de un espíritu de cuerpo disfrazado de batallón por la democracia.

¿No nos gusta que se pueda vacar a un presidente por algo tan gaseoso y subjetivo como la incapacidad moral? Perfecto. Promovamos una reforma constitucional que elimine o al menos delimite la figura. Mientras tanto, juguemos bajo las reglas que existen. Y, según esas mismas reglas, es el deber del vicepresidente tomar las riendas en caso se corte la cabeza al Presidente.

Quizás si lo último ocurre, el vicepresidente dejará de ser un tema de importancia menor para los peruanos.

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