Opinión

Aduviri a la cárcel

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

15 de Agosto del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

La condena de seis años de cárcel para el gobernador de Puno, Walter Aduviri, quien desde hace unos días se encuentra prófugo de la justicia, debe servir de lección a todos los revoltosos que por muchos años han actuado con total impunidad y se han impuesto a través del palo, la piedra y el bloqueo de vías, valiéndose de un sistema judicial que nunca tuvo los pantalones bien puestos como para mandar a prisión a quienes se sientan en el Estado de Derecho.

Este sujeto, que es una de las cabezas visibles de la izquierda en el país, junto con Verónika Mendoza, Marco Arana y el otro prófugo Vladimir Cerrón, ha sido sentenciado como coautor no ejecutivo del delito contra la tranquilidad pública en la modalidad de disturbios por hacer en el 2011 algo que está muy de moda por estos días: imponerse con violencia y sin argumentos técnicos a un proyecto minero que cumplía con todas las exigencias legales y técnicas vigentes.

En ese caso fue el proyecto minero Santa Ana, cuya suspensión a causa de la violencia promovida por Aduviri provocó que el Perú pierda una demanda ante el Consejo Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) y nos veamos obligados a indemnizar a la compañía canadiense Bear Creek Mining por $30.4 millones. Fue el famoso “Aimarazo”, en que las turbas atacaron los locales de la Sunat, Aduanas y la Contraloría en Puno.

Lamentablemente, Aduviri es un gobernador en funciones y los puneños tendrán que pagar las consecuencias del error de haber elegido hace pocos meses a alguien con semejantes antecedentes. Lo mismo sucede en Junín, donde Cerrón también tuvo salir corriendo por la ventana una vez que fue sentenciado por actos de corrupción. Por ahora está pendiente la sentencia al cajamarquino Gregorio Santos, quien incluso fue candidato presidencial.

Como era de esperarse, estos personajes con problemas judiciales han salido a decir que son objeto de persecución política por sus “ideas”. No obstante, payasadas aparte, es bueno que la justicia esté actuando de manera decidida contra los actos de corrupción y la violencia, sin importar si los implicados son de derecha o izquierda. Acá se trata de respetar las leyes y la institucionalidad, y de fijar precedentes para el futuro.

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