Opinión

Alargando el caso Chinchero

El gobierno, en lo que parece una preocupante voluntad de dispararse a los pies, vuelve a generar ruido

31 de Julio del 2017 - 07:01 Iván Slocovich

Acabado el grato y generoso paréntesis de las Fiestas Patrias, el gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski tendrá que comenzar a afrontar los justificados cuestionamientos por el nombramiento de Fiorella Molinelli como titular del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), pese a ser ella quien suscribió la adenda con la empresa Kuntur Wasi para la ejecución del frustrado proyecto del aeropuerto de Chinchero, en Cusco.

Si ya desde hace meses comenté en este mismo espacio la inconveniencia de nombrarla viceministra de Construcción y Saneamiento tras el affaire Chinchero, peor ahora al colocarla al frente del Midis, pues al débil gobierno de PPK le abre un nuevo flanco de críticas absolutamente evitables. Pero no: se optó por esta persona, que debe tener muchos méritos personales y profesionales, pero que bajo un elemental criterio político debió ser dejada de lado.

Lo saludable hubiera sido, luego de la caída de dos ministros por el caso Chinchero, tratar de echarle tierra al caso, al menos a nivel político, voltear la página y mirar hacia adelante. Sin embargo, el Gobierno, en lo que parece una preocupante voluntad de dispararse a los pies, vuelve a generar ruido y a poner en bandeja a los críticos la posibilidad de tener contra las cuerdas al régimen, que bastantes problemas tiene que resolver.

¿No había, en Palacio de Gobierno, al menos un asesor que le diga a PPK que no ponga a la señora Molinelli porque eso sería reavivar el caso Chinchero, que ya trajo líos bien grandes? Muchos dicen por ahí que su nombramiento huele a una intencional provocación a la oposición. Puede ser. Pero más que eso, veo una preocupante ingenuidad e inocencia política -en el mal sentido de la frase- en la administración de PPK que le hace meter la pata de esta manera.

Un gobierno débil, sin escuderos políticos de peso, que no tiene mayoría en el Congreso y, además, con una calle descontenta por los malos resultados del primer año de gestión, no puede darse el lujo de abrirse gratuitamente frentes por donde puede recibir ataques devastadores, como los que hace muy poco costaron la cabeza de dos ministros. ¿O es que acaso PPK esperaba que lo aplaudan por el nombramiento de Molinelli?

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