Opinión

Alejandro Toledo en la hora final

COLUMNA: EDITORIAL

06 de Marzo del 2018 - 07:30 Editorial

El 13 de marzo próximo la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia se pronunciará sobre si va o no la extradición del expresidente Alejandro Toledo, prófugo desde hace un año, por los presuntos delitos de tráfico de influencias, colusión y lavado de activos en agravio del Estado, por la coima de 20 millones de dólares que le habría “bajado” Odebrecht para ganar la licitación de un tramo de la carretera Interoceánica Sur.

Es de esperarse que el Poder Judicial dé luz verde para que el exmandatario sea traído a fin de que exponga su defensa y demuestre la inocencia que tanto alega desde Estados Unidos, y para que en el país no exista la sensación de impunidad, que se acentuaría si el exgobernante, por esas cosas “extrañas” que algunas veces suceden, no regresa al Perú.

Como es lógico, la defensa del expresidente Toledo, sobre quien pesan dos órdenes de prisión preventiva, ha señalado que no hay pruebas suficientes contra su cliente y que la solicitud, de ser aprobada por los magistrados peruanos, sería rechazada en Estados Unidos.

Nuestro país tiene que agotar todos los recursos posibles para traer de vuelta a Toledo, quien en los últimos meses debió, por cuenta propia, ponerse a derecho y aclarar el “arsenal probatorio” que pesa en su contra desde que el Ministerio Público solicitó su arresto. Lástima que quien debió ser el primer interesado en venir a poner las cosas en su sitio optara por la fuga y el trillado recurso de la “persecución política”.

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