Opinión

​Alertas ante el fallo por la demanda boliviana

El Perú debe ejercer su derecho a veto al corredor boliviano sobre territorios que fueron peruanos

29 de Septiembre del 2018 - 07:10

Vicealmirante (r) Gustavo Barragán Schenone

Si Chile cede a Bolivia un corredor en Arica sobre territorios que fueron peruanos, el Perú debe ejercer su derecho a veto al corredor boliviano y el replanteo de la frontera marítima sobre la bisectriz y no sobre el paralelo, conforme al derecho internacional marítimo.

Debemos estar alertas porque es muy probable que el Tribunal de La Haya, en componenda con los agentes de Chile en el Tribunal Internacional, emitan un fallo otorgando una salida al mar para Bolivia mediante un corredor terrestre por Arica, desde Bolivia hasta el mar hasta alcanzar el Hito 1 y de allí mar adentro, en un corredor marítimo soberano de 80 millas, al lado sur del paralelo de la frontera marítima que establecieron de forma viciada para el Perú. Es decir, por territorios que fueron del Perú y por la cuña de mar que nos han robado a los peruanos.

Todo lo que “filtre” Piñera a la prensa chilena en estos días obedecería a un calculado plan sicológico de ablandamiento, más que para Bolivia, para el Perú, porque Chile se deshace de un reclamo histórico de mediterraneidad, cierra cualquier pretensión peruana sobre Arica y Tarapacá, y consolida el fraude de la bisectriz marítima en el Punto Concordia.

Este fue el planteamiento del Abrazo de Charaña entre Banzer y Pinochet, que rechazó el expresidente Morales Bermúdez y su canciller, el embajador De la Puente, “por no ser garantía permanente de paz”. Me resisto a creerlo, pero Torre Tagle también habría previsto esta situación hace tiempo y por eso consintió el paralelo y no la bisectriz y, no solo eso, el Hito 1 en vez del Hito Concordia (más al sur del Hito 1), consentido todo ese atropello por el presidente Humala y su canciller en declaraciones públicas de que ya no hay nada pendiente con Chile, olvidando deliberadamente que Chile nos birló el Triángulo de la Concordia, no para ellos, sino para facilitar el corredor boliviano. En este asunto trascendental, y de orden geopolítico, debe considerarse la primacía del interés nacional, más allá de los idealismos y las ingenuidades tan característicos de nuestra política exterior, como ha hecho Colombia, que no aceptó el fallo de La Haya en su diferendo marítimo con Nicaragua y ahí se mantiene.

Si así fuera, el Perú debe ejercer su derecho a veto al corredor boliviano sobre territorios que fueron peruanos, y el replanteo de la frontera marítima sobre la bisectriz y no sobre el paralelo, conforme al derecho internacional marítimo. Si no les gusta, debemos mantenernos firmes y utilizar la palabra con que Pinochet nos aterrorizaba diciendo que “sería casus belli”. Estemos alertas contra el accionar de los vecinos y contra los que en el país banalizan las cuestiones fronterizas.

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