Opinión

Algunos temas de escándalo en Ica

01 de Octubre del 2009 - 21:35

Un nuevo escándalo de corrupción estalla en el Gobierno Regional, y esta vez ?una vez más-, el epicentro se origina en la Dirección Regional de Educación, cuyo principal responsable es Baltazar Lantarón Núñez, protegido de Rómulo Triveño Pinto.
Todo se remonta al mes de mayo de este año. Y es que en ese mes, se hace una denuncia pública contra Lantarón Núñez al ponerse al descubierto que había favorecido a su sobrina Meladdy Rossana Lantarón Abuhada con un puesto de trabajo en la Institución Educativa Nº 22683, ubicado en el Asentamiento Humano Beata Melchorita Saravia del distrito de Grocio Prado en la Provincia de Chincha.
En aquella oportunidad, el responsable del sector educación afirmó muy suelto de huesos y, sin que se le ruborizara el rostro, que no sabía que su sobrina estaba viviendo en Chincha, y mucho menos que ella estaba trabajando ahí, agregando además, que en todo caso ella, -su sobrina-, no tenía ningún impedimento legal para trabajar para el estado. Sin duda, ese es el mismo argumento al que suelen recurrir todos los sinvergüenzas, sin sangre en la cara, que se aprovechan del cargo público para beneficiarse personalmente, colocando a trabajar a sus familiares, compadres y amigos. Por cierto, esto es algo muy común en la gestión de Triveño Pinto.
Por aquellos días, debido al escándalo y ante su actitud descarada, la población indignada empujó y lo obligó a que tome la decisión de expectorarla de ese puesto que ocupó en forma irregular. Y cuando se pensaba que ese tema ya estaba arreglado, aparece la Resolución Directoral Nº 02308, firmada por Máximo Quispe Arias, Director de la Unidad de Gestión Educativa Local ? UGEL, Chincha, en la cual se le otorga un pago irregular ?según denuncia el Consejero Regional Alex Pillaca Castilla-, de S/. 2,512.19 (Dos Mil Quinientos Doce y 19/100 Nuevos Soles), además de S/. 226.10 (Doscientos Veintiséis y 10/100 Nuevos Soles) por un supuesto adeudo de remuneraciones dejadas de percibir en los meses setiembre, noviembre y diciembre de 2008, incluida la gratificación del mes de diciembre del mismo año. La denuncia de Pillaca Castilla, con la resolución en la mano, afirma que por informaciones de los profesores de dicho plantel de estudios, asegura que la sobrina de Lantarón Núñez, nunca trabajó en los meses indicados es dicha resolución, por lo tanto ese pago es totalmente irregular. Un acto más de corrupción sin que el Presidente Regional tome medidas drásticas para detener la corruptela.
De igual forma, Alex Pillaca viene investigando dos casos totalmente irregulares de reasignaciones docentes, por simulados motivos de enfermedad, de profesores que han llegado a esta Dirección Regional de Educación, desde Abancay, ciudad natal de Triveño Pinto y Lantarón Núñez, demostrando con ello, una vez más, su apego a favorecer con puestos de trabajo a personas nacidas en la tierra que ambos nacieron, postergando a ciudadanos iqueños o profesionales radicados hace muchos años en esta ciudad. Según la información, uno fue reasignado en el mes de octubre del año pasado, y la otra, desde mayo de este año, es decir un hombre y una mujer, en fechas que no se estila hacer ese tipo de actos administrativos. De igual forma, indica que ambos beneficiados están laborando en una institución educativa del distrito de Salas ? Guadalupe. Según la denuncia, uno de ellos sería familiar cercano del propietario de una cevichería, en la que Rómulo Triveño suele reunirse con sus amigotes.
Cambiando de tema, resulta indignante y chocante, ver las imágenes de cuerpos humanos tirados, entre los escombros, del derruido Hospital Regional, mostradas en Cadena Sur Noticias, en la edición informativa de ayer, demostrando con ello el tremendo grado de improvisación con que se efectuó el traslado de dicho nosocomio a las canchas del IPD, en la Urbanización Santa María. Eso merece una severa investigación por parte de las autoridades, comenzando primero con la identificación de dichos cadáveres de infantes. Otro tema para investigar, es la forma como se ha procedido a la venta de una aparente chatarra de dicho hospital, -digo aparente- ya que algunas máquinas estaban operativas, según aseguran algunos indignados médicos, afirmando además que, se procedió al traslado de los bienes del Hospital Regional, sin haber realizado una verificación, de qué era, lo que salía en los camiones.
Lo único que se puede percibir de esta lamentable gestión regional, es que ya existe un aparente sálvense quien pueda y, que el último, apague la luz. Y esto a un año y tres meses, para que termine la gestión de Rómulo Triveño Pinto. Una desgracia.
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