El título de mi columna lo es del subcapítulo de mi libro “ALBERTO FUJIMORI: EL HOMBRE SIN (RE) CAMBIO”, publicado por el diario Correo en 2018, y que reproduzco al cumplirse hoy 30 años de ese hecho: “El domingo 5 de abril de 1992, alrededor de las 10 de la noche, Fujimori dio un sorpresivo mensaje a la Nación, anunciando que disolvía temporalmente el Congreso de la República; además, intervenía el Poder Judicial, el Ministerio Público, el Consejo Nacional de la Magistratura, el entonces Tribunal de Garantías Constitucionales, la Contraloría General de la República y otras instituciones tutelares del Estado, además de gremios y sindicatos que fueron neutralizados.

Se trató de un completo quebrantamiento del estado derecho en el país calificable como autogolpe de Estado. También fueron tomados diversos medios de comunicación por las FF.AA. Había comenzado un nuevo capítulo para Fujimori en la historia del país.

Convertido su gobierno en una dictadura y estando en la marginalidad del derecho impuso toque de queda con detenciones selectivas. El expresidente Alan García que había logrado huir de su casa en Chacarilla del Estanque, ingresó en la Embajada de Colombia que rápidamente decidió concederle asilo político.

El gobierno de Fujimori le otorgó el salvoconducto y García pudo viajar a Bogotá el 1 de junio de 1992 luego de que el presidente César Gaviria dispusiera el envío de un avión de su Fuerza Armada para su traslado. A la semana siguiente partieron para Colombia Pilar Nores y los cuatro hijos de García.

El entonces presidente del Senado, Felipe Osterling, fue impedido de ejercer sus funciones y no lo dejaron ingresar en las instalaciones del Congreso de la República. Como él, Roberto Ramírez del Villar, entonces presidente de la Cámara de Diputados fue cesado de sus funciones legislativas y encerrado en su domicilio bajo arresto. El periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer fueron detenidos.

También fue intervenido el Ilustre Colegio de Abogados de Lima. En un acto realizado en su auditorio “José León Barandiarán”, el 21 de abril de 1992, el Congreso sesionó declarando la vacancia de Fujimori y nombró a su vicepresidente, Máximo San Román, como presidente constitucional del Perú, imponiéndose la banda presidencial del expresidente Fernando Belaunde Terry…”. (Pág. 55-56).