Muy difícil de entender cómo es que la región Ayacucho, que estuvo de ser borrada del mapa por Sendero Luminoso y donde aún existen sobrevivientes y deudos que han padecido muy de cerca la violencia genocida generada por Abimael Guzmán, pueda haber votado por Iber Maraví para llevarlo al Senado por Juntos por el Perú.
En los oscuros años 80, Maraví fue sindicado por la policía como autor de atentados terroristas con dinamita en Ayacucho. Todos los peruanos hemos visto los atestados. Luego se recicló como docente afiliado al sindicato radical que encabezaba el expresidente filosenderista Pedro Castillo y finalmente fue su ministro de Trabajo y Promoción del Empleo.
Al lado del candidato presidencial de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, y de Maraví, es fácil distinguir a Antauro Humala, no solo un asesino de policías, sino un triste personaje que suele lanzar loas a Sendero Luminoso, la banda que masacró como quiso a miles de ayacuchanos.
Se entiende que hay olvido y necesidades en Ayacucho, aunque hace poco eligieron al inepto y cuestionado de Wilfredo Oscorima como su gobernador regional, pero ¿acaso los compatriotas de esa región creen que personajes con cercanías a sus verdugos de Sendero Luminoso van a mejoras sus condiciones de vida? ¿Lo hizo acaso Sánchez como congresista y ministro el filosenderista Castillo?