Desde que asumió las riendas del país el presidente Pedro Castillo ha dado grandes muestras no solo de improvisación al momento de hacer anuncios que más bien resultan pintorescos, pues al hacerlo también deja en claro que en su equipo de gobierno no cuenta con personas que estén en capacidad de asesorarlo de manera adecuada, a fin de que no ande haciendo papelones que a la larga perjudican la imagen del Perú y de los peruanos.

Primero fue el mismo 28 de julio del año pasado, cuando al inaugurar su gestión se dio dos tremendas patinadas al amenazar y dar 72 horas a los venezolanos con problemas con la justica para que abandonen al país. Cinco meses después no fue capaz de echar del país a 41 de ellos por falta de coordinación con las autoridades de la dictadura de su amigo Nicolás Maduro. Horas más tarde todos esos extranjeros tuvieron que ser puestos en libertad y no pasó nada.

Ese mismo 28 de julio el profesor anunció que Palacio de Gobierno sería convertido en un museo, quizá en su afán por irse a despachar al pasaje Sarratea de Breña, a fin de que nadie mire quién entra y quién sale. Finalmente tuvo que ir a trabajar a la Casa de Pizarro, la cual parece que ya le gustó, pues no dudó en llevar a la lobista Karelim López para que arme la fiesta infantil de su niña, mientras negociaba contratos con el Estado.

Semanas después vimos al mandatario anunciado la demagógica venta del avión presidencial, pues parece que nadie le informó que esa aeronave pertenece a la Fuerza Aérea del Perú (FAP) y no al Despacho Presidencial, por lo que si no desea usarla, pues debería dejarla en manos de la mencionada institución para que siga atendiendo necesidad de todos los peruanos, en momentos en que el país requiere de más aviones para atender emergencias y situaciones de todo tipo.

La última del profesor Castillo ha sido su anunció de construcción de un aeropuerto en Chota, su tierra natal, sin que antes se haya realizado un estudio técnico ni se haya analizado si es urgente hacer ese terminal. Por lo menos para fines turísticos, no hace falta. Una mejor asesoría en Palacio de Gobierno de parte de asesores o ministros, haría que el jefe del Estado deje de hacer papelones y demuestra su improvisación y falta de condiciones para ocupar el altísimo cargo que le regalaron sus electores.