Opinión

Barata habló y ¿ahora qué?

El señor Barata involucró a la CONFIEP, lo que suma negativamente en la percepción del empresariado

04 de Marzo del 2018 - 12:40 Pedro José de Zavala

Como se esperaba, el señor Jorge Barata embarró a todos. A las pocas horas de hacerse público el mensaje, todos los personajes mencionados declararon, por distintos medios, que ellos no habían recibido absolutamente nada de ese dinero, con lo que comprobaban su “inocencia”, algo que también era de esperarse.

Las consecuencias de esto a nivel ciudadano son absolutamente predecibles. Se afianza cada día más el desencanto de la población hacia sus autoridades y su interés en la democracia. Esto se ve con claridad en la última encuesta de GFK:

El 46% de los peruanos no percibe las elecciones municipales como algo positivo, el 74% sabe poco o nada de los postulantes a las alcaldías, el 58% cree que su alcalde ha hecho poco o nada durante su gestión y el 61% sospecha que existe corrupción en su distrito, cifras todas absolutamente alarmantes. Peor aún: este desprestigio no se da únicamente en el ámbito gubernamental, sino que toca fuertemente la imagen de los empresarios. El señor Barata involucró a la Confiep, lo que suma negativamente en la percepción del empresariado, en especial después de las revelaciones del Club de la Construcción.

Este es un país decepcionado de sus líderes políticos y empresariales. De esto solo se puede esperar un sentimiento de impotencia y orfandad, que tarde o temprano se transformará en violencia de algún tipo, desde la delincuencia campante y las mafias organizadas, hasta la agresividad extrema de nuestros conductores, la violencia contra los niños y mujeres, violencia generada por ciudadanos que sienten la necesidad de defenderse y desquitarse por sí mismos porque no hay ley ni Estado ni gobierno que vele por ellos. Un panorama que parece solo empeorar.

Después de las declaraciones de Barata aparece un posible ganador, Kenji Fujimori, quien al renunciar al partido y tomar distancia de Fuerza Popular (pero no de su hermana), parece iniciar un nuevo camino, posiblemente mirando hacia la Presidencia del 2021, incorporando nuevos disidentes de Fuerza Popular. Mientras tanto, el país continuará paralizado con un gobierno mediocre que poco o nada podrá hacer por mejorar la situación y con una tendencia firme hacia un deterioro