Opinión

Black Mirror ya está aquí

Columna de Johnny Padilla

07 de Enero del 2018 - 07:25 Johnny Padilla

El británico Charlie Brooker, creador de la aclamada Black Mirror, cuya cuarta temporada se estrenó a nivel mundial hace una semana, reveló en una entrevista qué hay detrás del título de la serie. “El espejo negro es ese que hoy puedes encontrar en cada pared, en cada escritorio, en la palma de cada mano. La fría y resplandeciente pantalla de una TV, de un smartphone o de un monitor”, dijo el comunicador, guionista, excolumnista de The Guardian, presentador y crítico de la pantalla chica. Nunca mejor resumido por Brooker, Black Mirror nos muestra en historias llevadas al extremo, cómo nuestra relación con la tecnología en la sociedad actual nos puede llevar a límites insospechados. Pero como están las cosas, muchas de esas historias que disfrutamos y celebramos como ficción pronto serán realidad pura y terrible. ¿Pronto? Creo que muchos de estos alucinantes guiones ya lo son, los estamos viviendo y no nos hemos dado cuenta o no queremos. Aterricemos, pisemos tierra, hablemos de un hecho aparentemente superficial y que demuestra en qué nos hemos convertido los seres humanos empoderados por un smartphone con cámara de video. Somos “los dueños” de otros, de sus vidas, de lo bueno y lo malo con solo registrar imágenes y luego de un clic subirlas a las redes. ¿Nos interesa acaso lo que siente el ser vulnerado? ¿Pensamos en algún momento quiénes somos nosotros para decidir qué difundir del vecino del frente? Y lo que vamos a relatar no es un capítulo de Black Mirror, es la purita realidad. Un personaje de la farándula televisiva, Kurt Villavicencio, al día siguiente de la resaca de Año Nuevo se despierta horas después de la borrachera y, al prender su computadora, se da cuenta que es tendencia en las redes. Un video con imágenes suyas, que él no recuerda, se ha convertido en la delicia de las páginas web más reconocidas. El conductor de TV se alborota, no sabe qué hacer. Al día siguiente sale en los programas de televisión contando su historia, pidiendo disculpas (por qué) hasta diciendo que “siente asco” por lo que se ve. Aparecen más videos con otras imágenes, más fotos, sigue la destrucción mediática. Los comentarios en las web y redes son brutales. Pero para todos es pura diversión, récords de visitas, números; para el protagonista, confusión, tristeza, drama. ¿Qué hubiera pasado si el final de esta historia hubiera sido trágico? ¿A quién echarle la culpa? Black Mirror ya está aquí.

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