Opinión

¿BOICOT EN MARCHA CONTRA LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS?

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

07 de Marzo del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodriguez Mackay

La reciente reunión en Caracas de los presidente que integran la denominada Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) -Cuba, Bolivia, Nicaragua, Mancomunidad de Dominica, Antigua y Barbuda, Ecuador, San Vicente y Las Granadinas, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, Granada y por supuesto la anfitriona Venezuela- ha tenido un propósito principal que estaba cantado: respaldar al país llanero y a su presidente, Nicolás Maduro, de un lado, frente al proceso político de elecciones presidenciales que aunque también cantado de fraudulento por donde se lo mire, finalmente se realizará en el país llanero el próximo 20 de mayo del 2018; y, de otro lado, también respaldar a Venezuela y a su gobierno frente al retiro formal de la invitación que hiciera oportunamente el Gobierno del Perú para participar en la Cumbre de las Américas, prevista para los días 14 y 15 de abril próximos en Lima. Los países del ALBA, en buen romance, cierran filas con la causa chavista y asumen a Maduro como la mayor víctima de todo el drama construido alrededor de la próxima reunión continental. El texto que ha sido firmado por los participantes anuncia con sutil advertencia que “se tomarán medidas diplomáticas y políticas” en favor de Maduro. ¿Cuáles serán esas medidas? Ninguna para que Maduro venga sino todas porque no podrá participar. Las diplomáticas podrían ser, por ejemplo, llamar en consulta a sus embajadores acreditados ante el Gobierno del Perú hasta el extremo de retirarlos. Entre las políticas, sin duda, bajarle la llanta al encuentro de gobernantes decidiendo no asistir (boicot). Caída la Cumbre con 10 países menos -sin contar los que podrían sumarse y que no son miembros del ALBA-, y sin Donald Trump, ni siquiera un control de daños desde ahora podrá librar a la canciller Aljovín de sus consecuencias. El presidente Kuczynski debe sopesar la necesidad de cambiarla, porque ya no es un interlocutor válido y todo está entrampado. Volviendo todo al comienzo podrá evitarse un impacto que llegue a su fase explosiva para el Perú y su gobierno.

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