Qué duda cabe, el Estado peruano tiene serias deficiencias. Hace años que estamos jalados en educación, salud y transportes, entre otros. Pero algo se venía avanzando. Hoy, sin embargo, lo que se ve son políticas y acciones que van en sentido contrario, alejándonos de servicios de calidad.

Suelo empezar el año con buenos deseos de políticas públicas, pero en esta oportunidad no tengo mayor esperanza de que tendremos mejores políticas públicas en 2022. Por ello, esta columna se refiere a un deseo cuya realización recae en los ciudadanos. Se trata de que reflexionemos y ojalá coincidamos en la relevancia de cuatro pilares para nuestro progreso:

1. Partidos políticos sólidos. Puede que no nos guste ninguno de los que existen, pero solo podremos avanzar como democracia y país de bienestar cuando tengamos partidos políticos con planteamientos claros, democracia interna y un fuerte compromiso con la integridad.

2. Funcionarios idóneos. La conducción del Estado debe recaer en profesionales que puedan tomar las mejores decisiones para brindar servicios de calidad a los ciudadanos. Así, debemos convencernos de que, al hacer contrataciones, lo que debe primar en el sector público es el derecho de los ciudadanos; combatamos que se trate al Estado como un programa de empleo.

3. Educación de calidad. Es importante para que cada persona pueda llevar adelante su proyecto de vida, pero también para que como sociedad podamos consolidar la democracia, seamos competitivos y perfeccionemos el funcionamiento del Estado. En tal sentido, para comenzar, no permitamos retrocesos en la carrera magisterial y en Sunedu.

4. Empresarios como motor del país. Sin duda todos sabemos de malos empresarios, como también sabemos de malos abogados, médicos, periodistas y hasta curas. A todos ellos debemos combatirlos. Pero las empresas y los empresarios son un motor que atiende necesidades de personas e instituciones, genera empleo y paga los impuestos para el funcionamiento estatal. Necesitamos más dinamismo empresarial, de todo tamaño y en todo el país.

Si se hace realidad este deseo, juntos nos vacunaremos contra retrocesos y propiciaremos avances en la gestión pública para brindar bienestar a las familias peruanas en 2022, y también en 2030 y 2040. ¡Feliz Año!