Una vez más el grupo de empresarios más poderosos del país organiza un CADE electoral en Paracas y solamente invitan a los candidatos presidenciales que de acuerdo a sus encuestas aparecen en los primeros lugares. El resto de candidatos para ellos no existen. En una muestra de exclusión y de darle preferencia y tribuna a sus favoritos la élite empresarial pone en evidencia lo desconectada que se encuentra de los sectores populares, los que son -en definitiva- quienes determinarán quién será el próximo Presidente del Perú. Quizá invitan únicamente a los que ellos desean que ganen las elecciones y le cierran la puerta a los que no les simpatizan. Esta práctica no les ha dado buenos resultados en el pasado, pero siguen repitiéndola.
Por su parte, el juego multimedia da visibilidad exclusivamente a unos en perjuicio de otros y eso determina quiénes existen y quiénes no para los medios y la opinión pública. Qué distinto sería el escenario político si los medios de comunicación, el canal del Estado y los gremios ofreciesen la posibilidad de conocer las vidas, ideas y planteamientos de todos y cada uno de los candidatos presidenciales. Sin embargo, los métodos tramposos y manipuladores que normalmente se emplean en las campañas pretenden posicionar a ciertos políticos y aplicar la ley del hielo o “muerte civil” a los candidatos sobre los que no tienen ningún tipo de control.
Soy de los que piensa que todo puede pasar en estas elecciones y que quienes se sienten seguros de su pase a segunda vuelta no deberían estarlo. A la luz de lo que dice la calle -cosa muy distinta a lo que dicen las encuestas- ninguno de los favoritos de la encuestocracia convence ni entusiasma a la población.