Opinión

Cadena perpetua.

COLUMNA: MARTÍN SANTIVÁÑEZ

13 de Septiembre del 2018 - 07:00 Martín Santivañez

La Justicia soberana peruana ha ratificado la condena al terrorismo sellando un hito histórico para nuestro pueblo. El terrorismo de Sendero Luminoso debe ser liquidado material y moralmente, y el Poder Judicial ha estado a la altura del reto. Todo dentro de las leyes, nada fuera de ellas. El terrorismo ha sido vencido en el fondo y en las formas, y este gran triunfo del pueblo peruano y de los verdaderos demócratas debe figurar en las mejores páginas de la historia del Perú.

La condena a los terroristas debe generar una reacción en cadena que penetre en lo más íntimo del alma nacional. El Perú nunca debe olvidar lo que Sendero quiso derribar a sangre y fuego empleando la lucha armada. La destrucción de las instituciones, el asesinato selectivo, la liquidación moral de sus adversarios, el secuestro del pensamiento académico y la cosificación del Estado fueron los objetivos del terrorismo maoísta que proclamó a Abimael Guzmán como la cuarta espada de la revolución mundial. Grandes monstruos ha parido el marxismo en el siglo XX, y uno de ellos estuvo a punto de gobernar los Andes con la anuencia de varios que ahora se han reciclado bajo la pátina falaz de la socialdemocracia.

En efecto, la recuperación de la verdadera memoria histórica es el desafío educativo y político de nuestra generación. Ni nuestros hijos ni nuestros nietos deben recibir una educación que pase por agua tibia la raíz ideológica del senderismo. Lo que Sendero quiso destruir es lo que debemos defender. Y sobre este triunfo que costó sangre, sudor y lágrimas, el Perú debe construir una democracia que preserve en la memoria la lista de los enemigos que la quisieron destruir.

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