Opinión

Cambiando de clase ejecutiva a económica

En ciertos casos se justifican los viajes, en otros no, y realmente merecen transparentarse dichas actividades “improductivas”

22 de Abril del 2018 - 08:51 Editorial

¿Cuánto cuesta al Estado movilizar a un funcionario del Ejecutivo o a un ministro al interior del país? Si estamos en tiempos de usar adecuadamente los recursos públicos, sería bueno determinar el gasto que representan estos viajes y plantear cambios, en especial tras lo señalado por el premier César Villanueva sobre que los titulares de los diferentes sectores viajan ahora en clase económica y ya no en ejecutiva como ejemplo de austeridad.

Es conocido que en estos traslados de funcionarios siempre se incluye un séquito de asesores, en especial cuando se trata de ministros; además, se gasta en viáticos y otros servicios. En ciertos casos se justifican los viajes, en otros no, y realmente merecen transparentarse dichas actividades “improductivas”, como las calificó Villanueva.

Estas medidas correctivas, que se esperan no duerman el sueño de los justos, deben aplicarse en cada uno de los niveles, pues en pequeñas, medianas y grandes instituciones públicas se instauraron dichas prácticas en los últimos años por la falta de un adecuado control en el uso de recursos públicos, que al final son de todos los peruanos que pagan sus impuestos.

Reducir gastos innecesarios es responsabilidad directa de los titulares de pliego, conociendo que parte de estos dineros pueden servir para financiar otras cosas u obras que por buen tiempo esperan ser ejecutadas.

La semana que pasó, casos como los pagos excesivos de alquiler de locales para organismos públicos, arreglos innecesarios y gastos superfluos puestos de conocimiento son ejemplos de que falta control. Cambiemos eso.

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