Opinión

Canción repetida

COLUMNA: JOHNNY PADILLA

08 de Septiembre del 2019 - 08:54 Johnny Padilla

La historia es la misma, solo cambian los personajes. El discurso del lamento es el mismo, como también el origen de la tragedia y sus previsibles consecuencias. La historia es protagonizada cada cierto tiempo por alguna figura del mundo del espectáculo que clama por ayuda de sus colegas, pero especialmente de los organismos del Estado para que le alivien una situación que en el fondo fue generada por ellos mismos, aunque esto suene duro y para algunos cruel. 

Esta semana fue Tongo, cantante de música tropical y hoy popular youtuber que pide que lo atiendan por una insuficiencia renal y no “tiene seguro”, pero antes fue el “Gordo” Casaretto; Pepe Vásquez, y la lista se hace larga para nombrar a todos los que pasaron por igual o peor circunstancia. Lo común en todos para justificar que se le preste atención, y se les agencie ayuda económica y atención médica, es que “dieron su vida para alegrar al país”, “se lo merecen” y exigen que se les retribuya el esfuerzo. Pero aquí sí hay algo que puntualizar, una cosa es ayudar por humanidad al prójimo y otra tener que hacerlo porque cree merecerlo y lo reclama. 

Pero, a ver, digamos una cosa, ¿nuestros muy queridos artistas, cualquiera sea su rubro, trabajan gratis por el país? ¿Ofrecen su chamba solo por amor al arte y a su patria? Bueno, que sepamos todos, en todas las épocas han ganado y ganan al mes bastante más que el común de los peruanos, de una maestra rural, por ejemplo, que debe caminar horas para llegar a su escuela, o de un médico que salva vidas en un hospital estatal. 

Y es que con el mismo criterio de la “meritocracia” al que apelan algunas figuras del espectáculo para reclamar ayuda en momentos difíciles, pues nuestros maestros y médicos, por nombrar solo algunos, tendrían más derecho de exigir que el Estado los cobije y les garantice mejor calidad de vida. No estamos en desacuerdo que a nuestras figuras del arte en momentos difíciles se les tienda una mano, se les valore y se les dé el lugar que merecen. 

Otra cosa muy distinta es hacerlo porque ellos en algún momento no supieron ordenar sus finanzas, ser previsores para esas épocas de las vacas flacas que las pasaremos, y en la que necesitaremos lo vital para sobrevivir. Hasta ahora tenemos presente las palabras de doña Jesús Morales, gran actriz de 94 años, que ante la pregunta sobre lo bien que se le ve, nos dijo: “Yo no pido nada a nadie, yo supe guardar. Todos los artistas tenemos buenas épocas y las aproveché”.

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