Opinión

​Caos y violencia en el Perú profundo

Los agricultores del centro del país han radicalizado sus medidas porque continúan los bajos precios de la papa y el Gobierno no ha declararlo en emergencia el sector agrario

02 de Febrero del 2018 - 07:10 Editorial

El Gobierno y la clase política andan distraídos en el caso “Lava Jato”, en las vinculaciones del presidente y expresidentes con Odebrecht, en los intentos de vacancia al Jefe de Estado, en el rompimiento de la unidad del fujimorismo, entre otros asuntos que marcan la agenda del país. Debido a todo esto, algunos problemas urgentes no son atendidos, como las demandas de los productores de papa, que se han transformado en violentas protestas en seis regiones del Perú. Producto de los enfrentamientos y desmanes han muerto dos personas. Desgraciadamente, son estos cruentos sucesos los que nos permiten recién tomar atención a la problemática del Perú profundo.

Los agricultores del centro del país han radicalizado sus medidas porque continúan los bajos precios de la papa y el Gobierno no ha declararlo en emergencia el sector agrario. Lo condenable es que han ingresado a una espiral de violencia, enfrentándose con palos y piedras no solo contra la Policía, sino también contra comerciantes y transportistas. Cuando amenazan y agreden con objetos contundentes ya se degenera todo y se aniquilan las más elementales normas de convivencia y tolerancia. Algunos extremistas están jalando agua para su molino.

Hay que pasar de un foco de confrontación a uno de acción colectiva y de coordinación. Por ahora, los caminos del diálogo aparecen cerrados. Se necesita cooperación y entendimiento entre los productores de papa y el Gobierno, pero debe terminar el caos y el vandalismo. Solo así se llegará a un acuerdo y de esta forma salir de este lamentable panorama.

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