Muy distinguido señor y amigo Papá Noel:Disculpe la demora en enviarle la presente, siendo lo más probable que anoche o esta madrugada haya concluido usted sus generosos repartos. Ocurre que los obsequios que voy a solicitarle son un tanto complejos y me tomó tiempo pensarlos para que resulten posibles o realizables.Ya que tiene usted fama de ser un hombre generoso y espléndido, regálele a este singular país unas cuantas cosas que necesita con urgencia. Como somos un total aproximado de 28 millones (entre niños y adultos, naturalmente), quizá le resulte cómodo a usted hacernos regalos colectivos y universales, en vez de individuales, lo cual sin duda le dará menos trabajo y menos fatiga para sus renos.- ¿Podría conseguirnos un Canciller distinto del que nos avergüenza ahora, quien -además de una trayectoria profesional penosa y una “elegancia” digna de una picantería arequipeña-se dedica a repartir embajadas peruanas entre exministros desamparados y parteras muy amparadas?- ¿Podría hacernos el regalo de convencer a la Comisión Inter... etc. de Derechos Humanos de que los asesinos, los secuestradores, asaltantes, etc. son los terroristas que asaltan embajadas y merecen castigo y no los heroicos oficiales y soldados que rescatan rehenes jugándose la vida? ¿Podría hacerles entender la diferencia a esos señores magistrados?- ¿Se podría conseguir un nuevo Emperador, Monarca, Gobernante y Dictador Supremo para Cajamarca, en reemplazo del actual Emperador Wilfredo Saavedra (exterrorista y excondenado), que se dedica a insultar y agraviar al Primer Ministro del Perú y maneja a su antojo al Presidente de la Región como si fuera “su chupe”? ¿Y con cuáles méritos y credenciales? ¡El haberse elegido a sí mismo, para un cargo inventado por él...!- Y ya que las individuas Lori Berenson y Nancy Gilvonio han logrado permisos para ausentarse del país -a USA la una y a Francia la otra-, ¿podría hacernos el gran regalo de gestionar que ambas se queden para siempre en esos destinos y no vuelvan a pisar suelo peruano jamás...?- Este gran obsequio, que sin duda usted logrará -mediante sus destrezas diplomáticas, tanto en USA como en Francia-, nos recuerda que tales viajes, que se otorgan a delincuentes procesadas, sentenciadas y condenadas por terrorismo, se lo debemos al señor Alejandro Toledo, expresidente muy recordado (por muchísimos motivos) que es el responsable del Decreto Legislativo Nº 927 de su gobierno, que autoriza estos simpáticos turismos. El regalo que le ruego es que logre usted la manera en que el señor Toledo jamás vuelva a aparecer en la política peruana, ni como protagonista elegible para algo, ni como chulillo, acólito, parlante o “apoyador” de gobernantes.- Y como último ruego, estimado señor Papá Noel: que vea la manera de que los peruanos nos acostumbremos a vivir de espárragos y coca (quiero decir, clorhidrato), en vista de que hemos renunciado a la minería, o estamos a punto de hacerlo, torpedeando cada proyecto importante que se presenta y protestando como endemoniados cuando alguien quiere poner en el Perú 4700 millones de dólares.Muchas gracias, apreciado señor Noel.