Opinión

Celebramos el Día Mundial de los Océanos y no somos parte de la Convemar

He notado gran esmero en diversos sectores del país para celebrar, ayer sábado 8 de junio, el Día Mundial de los Océanos

09 de Junio del 2019 - 11:03 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

He notado gran esmero en diversos sectores del país para celebrar, ayer sábado 8 de junio, el Día Mundial de los Océanos. Eso está bien, pero siempre será insuficiente mirando nuestros intereses sobre los mares mientras el Perú no decida la adhesión a la Convención sobre el Derecho del Mar de 1982, llamada la “Constitución de los Océanos”, por tratarse del mayor y más universal instrumento jurídico al que hayan llegado de manera consensuada los países del globo para la regulación jurídica de los mares. 

Es verdad que somos un país minero -nuestros mayores ingresos se encuentran en este ámbito de la economía nacional-, pero también que somos un país marítimo. Llevamos 37 años sin ser parte de la Convemar y por esta trágica realidad nuestro país, que fue pionero junto a Chile en la formulación de la tesis de las 200 millas de soberanía y jurisdicción en 1947, que 5 años después, en 1952, constituirían ambos Estados junto a Ecuador la mayor plataforma regional en defensa de la referida tesis al crear la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS) -Colombia se incorporó en 1979-, y suscribir en esa ocasión la Declaración de Santiago que consagró la política internacional marítima de los 4 países, se encuentra en la más completa zaga en el Derecho del Mar.

A nuestras autoridades en casi cuatro décadas les ganó el miedo, dejando pasar la decisión histórica. La tesis consagró la soberanía del Estado costero sobre los recursos vivos (peces) y no vivos (minerales) hasta las 200 millas (criterio socioeconómico) y nunca sobre las aguas, como sostuvieron erradamente los territorialistas (criterio de seguridad). 

La tesis expuesta, primero en la declaración chilena del 23 de junio de 1947 y luego en el D.S. peruano N°781 del 1 de agosto de ese mismo año, después de un largo proceso para ganar adhesiones iniciado en 1973, en Nueva York, fue incorporada intacta en la Convención del Mar en 1982, y ese fue un mérito preeminente de nuestra diplomacia que tuvo una participación con liderazgo incuestionable. Seguir movilizándonos por los grandes y valiosos temas de los océanos, a mi juicio, desnuda una inconsistencia nacional por nuestra flagrante ausencia de la Convemar. Otro pendiente para el Bicentenario.