Opinión

Chávarry con el tablero en el suelo

Columna de opinión del editor general de Correo, Francisco Cohello Puente

02 de Enero del 2019 - 08:35 Francisco Cohello

La salida de los fiscales Rafael Vela Barba y José Domingo Pérez del caso “Lava Jato” remeció al país en las postrimerías del 2018, cuando ya los brindis acechaban y el atavío amarillo ganaba calles, hogares y plazas. ¿Qué pasó? Primero, que Pedro Chávarry consideró insostenible la abierta insubordinación de estos fiscales, sus excesos mediáticos, sus emplazamientos abiertos, el aprovechamiento del fervor popular con el que se cobijan. Porque también hay que decirlo: Vela y Pérez se ganaron a pulso esta decisión, una consecuencia de que ambos hayan agitado la vara justiciera hacia un solo lado, priorizando las investigaciones políticamente explotables y dejando de lado otras sin ninguna justificación. El sustento alcanza además ribetes objetivos cuando se afirma falta de colaboración (no alcanzaban los informes que les solicitaban), filtración de información a los medios amigos y agenda propia. Es decir, dos integrantes de la función pública que no respondían ante nadie, que se sentían con licencia para el libertinaje, dos reyezuelos coronados por los ánimos efervescentes de la opinión pública. El golpe que se les ha dado, no obstante, sí afectará la lucha contra la corrupción ante la inminencia de la firma del acuerdo de colaboración y las declaraciones de enero en Brasil, que iban a explotar en revelaciones y denuncias. La conclusión es que Chávarry, aburrido de este juego de estrategias peligrosas y acosos premeditados, harto de convivir con el enemigo, agobiado por las intromisiones y el cargamontón mediático, optó en mal momento por patear el tablero, y eso lo tendrá que pagar, más temprano que tarde, con su propia cabeza. Lo ideal hubiese sido que la nueva Junta Nacional de Justicia lo evaluara a él y a estos dos controvertidos fiscales. 

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