Opinión

​Chile: Barco a la derecha o a la izquierda

Los dos candidatos se han dicho de todo

17 de Diciembre del 2017 - 07:32 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Hoy todos los chilenos deben ir a votar. Gane la presidencia Sebastián Piñera, el candidato de la derecha moderada, o Alejandro Guillier, el de la izquierda tradicional, la democracia, más allá de las ideologías, se sustenta no solo en el acto de sufragar, sino, principalmente, en la legitimación social del proceso. Los electos presidentes son fuertes y se sostienen en el poder cuando la manifestación del ungimiento es unánime o de las mayorías, pero también cuando, no siéndolo, el pueblo expresa masivamente su voluntad, sea cual fuere el resultado, fortaleciendo la práctica política. El ausentismo, que en la primera vuelta chilena superó el 50% de los votantes -de un total de 14 millones de electores- por el desencanto de una clase media endeudada para pagar los estudios universitarios de sus hijos y otra popular que está prohibida enfermarse por el altísimo costo de los servicios de salud en este país, crea incertidumbre y debilita la gestión gubernamental. Aunque quisiera que América Latina siga girando para salir del ostracismo al que la llevaron los gobiernos populistas y asistencialistas en las últimas dos décadas (Lula y Rousseff en Brasil, los Kirchner en Argentina, Chávez y Maduro en Venezuela y Rafael Correa en Ecuador), y crea que el ausentismo podría dar la victoria a Piñera, responsablemente prefiero el valor democrático del voto mayoritario para que sea una garantía en la región. Los dos candidatos se han dicho de todo. Mientras Piñera cerró su campaña difundiendo el video del presidente Mauricio Macri de Argentina, apoyándolo tácitamente, Guillier no se quedó atrás y arremetió contando en vivo y en directo en la recta final, con el expresidente de Uruguay, José Mujica, indiscutible líder de la izquierda en el hemisferio. La agenda chilena es vasta y con el Perú siempre es especial. Abriendo la jornada con empate técnico, el que sea elegido primer mandatario debería vincularse con nuestro país con buena fe y decidiendo la reciprocidad bilateral que no existe. Así habrá confianza, base para el mejor relacionamiento con este importante país.

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