Opinión

CHINA Y LA SOCIEDAD MODESTAMENTE ACOMODADA

Columna: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

24 de Octubre del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

En el informe pronunciado por el presidente de la República Popular de China, Xi Jinping, durante el XIX Congreso del Partido Comunista, que recientemente ha concluido, la frase sociedad modestamente acomodada se menciona insistentemente. No es una casualidad y tiene que ver con la visión del mundo y de la vida que, como aspiración máxima, buscan los chinos en este mundo. Para alcanzarla hay reglas de las que son cumplidores excepcionales. Por ejemplo, en los discursos de sus antecesores, como en el del propio Xi, la subordinación al Partido es una constante. Ello explica, entonces, que el éxito que China ha alcanzado en el último medio siglo se ha debido, en primer lugar, a la disciplina de los camaradas, donde el Comité Central, la élite gobiernista, se ha venido renovando precisamente en el marco de congresos como este, viendo surgir nuevos cuadros para la dirección política del gigante asiático. Unida a la férrea militancia, único camino para las aspiraciones políticas, está la indoblegable defensa del socialismo a la manera china, del que solo esperan la victoria. Ahora bien, para los chinos el 2021 tendrá una connotación notabilísima, porque además ha fijado metas. Los chinos tienen un sueño: revitalizar la gran nación china que fue en el pasado. Para ello cuentan con una visión innovadora de su concepción del desarrollo que les ha dado resultados y Xi, que realistamente, no estará al frente de China para el 2050. Sabe lo que quiere para su país llegado ese momento. Quiere fortalecer y vigorizar el ejército para que sea la garantía de su grandeza también al llegar ese momento. Están decididos a combatir el formalismo, el burocratismo, el hedonismo y la proclividad al derroche y a la suntuosidad, los denominados cuatro hábitos malsanos, e impresiona la mirada prospectiva que quieren para su patria, a la que ven en el 2050 como la nación más poderosa de la Tierra pero sobre todo la más feliz. Pero con todo eso, el gran talón de Aquiles chino seguirá siendo la ausencia de democracia y derechos humanos.

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