Opinión

LO QUE CLAUDIO SE MERECE

Columna: JUAN CARLOS GAMBIRAZIO

22 de Octubre del 2017 - 10:20 Juan Carlos Gambirazio

Claudio Pizarro, tantas cosas generadas a partir de un solo nombre. El peruano más exitoso de los últimos tiempos, uno de los delanteros más letales que haya jugado en Europa y la más grande decepción de la Selección peruana en los últimos veinte años. Y que esto no se malinterprete. Pizarro no decepcionó necesariamente por su falta de compromiso, por ser un engreído o por no dejarlo todo en la cancha cuando tocaba hacerlo. Pizarro decepcionó porque su talento es innegable, su riqueza técnica abrumadora; pero su historia con Perú es para el olvido. Sencillamente careció de suerte y no encontró la comodidad que siempre tuvo en el Viejo Continente en los equipos que conformó para defender la blanquirroja.

Por estos días, hay quienes se deleitan haciendo escarnio de su lejanía de la selección; pero en el fondo sienten una especie de temor, como si a Gareca se le fuera a ocurrir, de un momento a otro, convocarlo.

Después de la conferencia de prensa que Ricardo Gareca ofreció el viernes, quedó claro que Claudio está lejos de la Blanquirroja. Lo de del técnico de la selección fue contundente y minucioso: dedicó buena parte de su conferencia al tema, repitió cuantas veces pudo lo mucho que respeta a Pizarro, destacó sus cualidades y lo calificó como embajador del fútbol peruano. También dijo que era un jugador del que siempre estaba pendiente; y que no se tuvo suerte con él porque las veces que fue convocado alguna lesión o molestia habían impedido que se desenvuelva como se esperaba, pero que su talento era innegable. Luego habló de la continuidad como factor preponderante al momento de convocar. Además, comentó algo más importante: cada vez que se refirió a Pizarro, habló en tiempo pasado; no lo hizo con mala intención, pero sí dejando claro -quizá sin proponérselo- que el Bombardero ya cumplió su ciclo con Perú. Un ciclo que tal vez pudo ser mejor.

Hace unos días, Christian Cueva decía que Pizarro se merecía ir a un Mundial con Perú y encendió la polémica en torno al tema. Luego, el propio Claudio repitió en varias entrevistas que ese era un pendiente en su carrera: jugar un Mundial con su selección. Las críticas surgieron de inmediato, como si el hecho de que un jugador peruano manifieste su deseo de jugar un Mundial fuera un pecado. ¿Quién sería tan tonto como para decir que no iría, como para autoexcluirse de esa posibilidad? Sin embargo, el viernes, Gareca zanjó el tema, al menos de momento.

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