Opinión

Club de amigos

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

06 de Julio del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

A través de su cuenta en Twitter, el expresidente Ollanta Humala, investigado por el presunto delito de lavado de activos y recientemente salido de prisión preventiva, sacó cara por sus amigos Rafael Correa, el exmandatario de Ecuador que está con un pie en la cárcel acusado de haber ordenado el secuestro de un exlegislador, y Lula Da Silva, el ídolo de barro de la izquierda latinoamericana condenado por corrupción en todas las instancias judiciales de su país.

Inicialmente creí que se trataba de un tuit falso como esos que circulan en las redes u obra de algún bromista que crea situaciones insólitas para divertir por algunos segundos. Pero no, el expresidente peruano de verdad se estaba solidarizando por esos dos exgobernantes que sin duda tienen mucho que explicarle a la justicia de sus países, como en su momento deberán hacerlo Nicolás Maduro, Raúl Castro, Cristina Fernández y Daniel Ortega, entre otros.

El mensaje de Humala es casi “dramático”, pues allí señala que han decidido “criminalizar la política” al encerrar a “dirigentes de izquierda y progresistas”; pero que pese a ello “la historia no cambiará”. Más adelante, afirma que los gobiernos de Correa y del presidiario Lula Da Silva “trabajaron incansablemente por su pueblo”, y finaliza expresando su solidaridad por ambos personajes que sin duda deberían ser un ejemplo a no seguir para los políticos de la región.

Acá hay dos explicaciones: o el expresidente Humala está ciego y no quiere ver la delicada situación de su amigo Correa y sobre todo la de Lula Da Silva -cuya condena ha sido confirmada y ratificada por todas las instancias judiciales del Brasil- o con ese apoyo trata de que su caso judicial en el Perú sea visto, a nivel local e internacional, como uno más en el contexto de toda una supuesta persecución contra los gobernantes “progres” y de izquierda de Latinoamérica.

Yo creo más en la segunda posibilidad, y ante eso sería bueno que el expresidente, en lugar de culpar a la “derecha” o a quien sea de querer hundir a los alicaídos “luchadores sociales” del continente, se preocupe por aclarar ante el Ministerio Público el origen de dinero con el que ha vivido en los últimos años a un ritmo muy distinto al que podría con su pensión de teniente coronel en retiro del Ejército. ¿O insiste en que todo fue gracias a las consultorías sobre palma aceitera?

tags