Opinión

​COLOMBIA, EL PREFERIDO DE EE.UU. EN SUDAMÉRICA DEL SIGLO XXI

Colombia quería acabar con el conflicto armado que lo había ensangrentado por más de 53 años, y EE.UU., con la migraña política por la incontenible penetración de la droga

10 de Agosto del 2019 - 07:35 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Así como Chile fue el país preferido de EE.UU. en nuestra región durante los años setenta, por constituir el mejor modelo del combate contra los regímenes comunistas adictos a la Unión Soviética -Augusto Pinochet lideró el golpe de Estado que acabó con el Gobierno democrático de Salvador Allende (1970-1973)-, ahora, en pleno siglo XXI, Colombia lo es por su política de Estado de lucha contra el narcotráfico, convertido en una de las prioridades y preocupaciones de Washington. Lo voy a explicar. Desde que ambos países acordaran en 1999 el denominado Plan Colombia -gobernaban Andrés Pastrana y Bill Clinton-, la relación entre la Casa de Nariño y la Casa Blanca, con altibajos inevitables, ha sido estratégica y de interdependencia, una suerte de simbiosis incuestionable. Colombia quería acabar con el conflicto armado que lo había ensangrentado por más de 53 años, y EE.UU., con la migraña política por la incontenible penetración de la droga, convertida en una lacra que parecía invencible, con consecuencias letales para la juventud estadounidense. La pacificación entonces -aunque no completa, pues falta conseguirla con el Ejército de Liberación Nacional (ELN)- se ha logrado en modo relevante luego del acuerdo con las FARC en 2016. Habiendo coadyuvado económicamente EE.UU., -además es miembro de la OTAN-, corresponde a Colombia ir a fondo contra el narcotráfico. Mientras el expresidente Santos buscaba diálogos con los campesinos y el cultivo de coca aumentaba simétricamente -hasta las 171,000 hectáreas-, el actual joven mandatario, Iván Duque, más realista y pragmático, apostó por la lucha frontal contra el referido cultivo, llegando incluso hasta el Tribunal Constitucional de su país para defender su apuesta por las controvertidas fumigaciones con glifosato, un herbicida calificado de cancerígeno, al que Santos se oponía. El Gobierno de Trump ha valorado la actitud política de Duque y por eso acaba de darle luz verde certificando a su país en la lucha antidrogas. El mandatario de 43 años, sin mayoría en el Congreso, siguiendo la postura de su mentor Álvaro Uribe, aunque discretamente destetado de este, ha recibido internacionalmente el espaldarazo del hegemón, clave para un frente interno cafetero muy complejo en el que aún debe gobernar por tres años más. 

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