Opinión

¿Cómo queda el Poder Judicial de Ayacucho?

COLUMNA: Jorge Esteves Alfaro

11 de Julio del 2019 - 07:00 Jorge Esteves

La sentencia de 11 años de prisión a Adriano Pozo por tentativa de feminicidio en agravio de Arlette Contreras sigue generando polémica en todo el país. La joven ayacuchana dijo que “si un hombre desnudo atacando a una mujer en un hotel no les parece suficiente medio probatorio para entender el contexto del delito de violación sexual, entonces ¿qué?”. Por supuesto, no estaba de acuerdo con la pena, como mucha gente que le brindó su solidaridad y apoyo.

Sin embargo, este nuevo proceso judicial, realizado esta vez en Lima, ha generado preguntas sobre el manejo de la justicia en Ayacucho, lugar donde Adriano Pozo recibió dos sentencias absolutorias, pese a todas las evidencias en su contra.

La misma Arlette plantó cara ante lo que consideró un juicio lleno de irregularidades. Denunció que la familia del agresor tenía vínculos con algunos jueces y que su influencia fue determinante para que Pozo siga libre luego de haberla arrastrada de los cabellos en un hotel de Ayacucho hace 4 años.

Lo cierto es que algunas ambigüedades de los jueces dieron la impresión de que la sala jugaba a favor de una de las partes. Varios aspectos se cuestionaron, pero lo más discutido ha sido la imparcialidad de los magistrados a la hora de realizar sus fallos.

Pese a todo, el proceso judicial adverso no sumió en la absoluta depresión a Arlette, sino que le dio fortaleza y se reinventó para pelear en todos los frentes para lograr justicia. Encontró razones determinantes para que los juicios en Ayacucho se anulen y que sean derivados a Lima. La lucha continúa. Apelará la sentencia, pero fundamentalmente espera que ubiquen a Pozo y lo envíen a la cárcel, luego de que la Policía Nacional no tramitó la orden de captura el mismo día de la sentencia y recién lo están buscando. Otro obstáculo más que no la desalentará.

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