Opinión

Con dinero y voluntad todo se puede

Para que funcione la reconstrucción en el norte tampoco se requiere de las mejores constructoras, sino de vigilantes extremos

08 de Septiembre del 2017 - 09:16 Renato Sandoval

En el país se ha demostrado que no por tener más dinero se hacen mejores obras, sino veamos cómo quedó Ica tras el terremoto. Por eso es que el plan de la reconstrucción con cambios, sin bien necesita más dinero y el Estado ha apostado 7,078 millones de soles, urge de eficiencia y un trabajo de cirujano. Cualquier error puede costar caro en el futuro.

Para que funcione la reconstrucción en la zona norte del país tampoco se requiere de las mejores empresas constructoras, sino de vigilantes extremos del gasto presupuestal. Y aquí no hablo de las municipalidades ni los gobiernos regionales, sino de los órganos de control y el ojo veedor de las calles.

Por eso es importante la labor de la Contraloría, que su personal cumpla con fiscalizar los recursos utilizados para reconstruir las vías de comunicación y las viviendas. Eso sí, hay que dejar en claro que dicho trabajo no debe ser policiaco para que no entorpezca el flujo de las obras.

Aunque las autoridades y el ejecutivo hayan dejado de lado la opinión ciudadana, está última es indispensable para que las obras de reconstrucción no resulten un dolor de cabeza cuando tengan que soportar cualquier embate de la naturaleza. Alertar y denunciar.

A veces la vigilancia ciudadana termina siendo menospreciada porque hay algunos zamarros que se la pegan de vivos y quieren sacar su tajada en las obras. Sin embargo, esta es una gran oportunidad para que luego de culminados los plazos de construcción no estén quejándose de que las obran son deficientes.

Ya es momento de que por fin en nuestro país haya una decencia empresarial con relación a las obras públicas. Entendiendo que justos no deben pagar por pecadores, pero también es la hora de limpiarse de esa mala imagen creada por la revelación del pago de coimas de grandes empresas como Odebrecht. Mucha atención con aquellos proveedores de esta última.

Finalmente, hay dinero como para no quejarse de la falta de recursos. También hay manos y voluntad política para sacar adelante a estas regiones que fueron castigadas en marzo de este año. Comencemos con buen bien y con los ojos bien abiertos.

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