Opinión

¿CON QUÉ ETNIA QUEDO MEJOR?

Columna: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

22 de Octubre del 2017 - 10:40 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Una de las preguntas del censo que hoy debemos responder es irresponsable y cualquier ciudadano podría demandar al Estado peruano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Lo voy a explicar. Los funcionarios del INEI desconocen nuestro proceso histórico y sus asesores desnudan un sesgo muy marcado, casi irreparable. 

El argumento para formularla ha sido que la pregunta Por sus costumbres y sus antepasados, ¿usted se siente o considera: quechua; aimara; nativo o indígena de la Amazonía; negro, moreno, zambo, mulato; blanco; mestizo; etc.? ayudará al Estado en la tarea de realizar políticas públicas sobre el particular. 

Para responderla, tendremos que mirarnos en el espejo y al hacerlo brotará el conflicto de nuestra carga histórica nunca resuelta que nos ha convertido en una sociedad con serios complejos. El Estado, entonces, nos traslada el problema que debió resolver en 196 años de vida republicana; pues hasta ahora decirle serrano al hombre andino sigue viéndose ofensivo. 

Esta vulnerabilidad que arrastramos también hará que algunos mestizos en casa rechacen que lo sean. No es que nos avergoncemos de nuestra raza. No. Sucede que la retrógrada pregunta nos dinamita y, lo que es peor, trae al presente el sistema de castas del virreinato que privilegió la pureza de sangre. 

Ricardo Palma lo resumió en su esclarecedora frase El que no tiene de inga tiene de mandinga. Si viviera en esta coyuntura, ipso facto moriría impresionado; porque su mensaje no fue entendido. Cuando investigaba en el Archivo del Arzobispado de Lima, leí casos del siglo XVII en que fue legitimado el sistema de castas, que ha sido traído al siglo XXI. 

En efecto, hubo, además de las referidas, prietos, moriscos, albinos, saltatrás, coyotes, chamizos, tente en el aire, etc. No podríamos autoidentificarnos como se pretende pues jamás nos preocupamos por construir la unidad nacional a partir de nuestra diversidad; incluso hay quienes reniegan por no ser racialmente homogéneos. 

Por eso, seguimos siendo una sociedad fracturada y vencida por la gigantesca ignorancia, productora de tanto racismo y discriminación entre los propios peruanos.

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