Opinión

Conga: Un caso abierto

COLUMNA: ERICK SORIANO BERNANDINI

19 de Enero del 2018 - 07:00 Erick Soriano Bernardini

Conga fue un conflicto social lábil, en tanto frágil e inestable por su facilidad en transformarse en otro. Fue mal entendido, peor tratado.

Así se alcanza a ver en las casi 500 páginas de sabrosa lectura del libro Conga, de la pluma de César Humberto Cabrera, de reciente aparición. Y no es historia pura ni menos presente. Es futuro y futuro inmediato, si nos empeñamos en manejar a la bruta los conflictos sociales relacionados con la inversión productiva que la razón pide y la necesidad reclama.

El conflicto narrado nos deja la desagradable sensación de una comparsa ruidosa de alguien que intenta tocar el piano con guantes de box. Nos deja la imagen de un proyecto encerrado en el cuarto del rescate de una región cuyo desarrollo pudo haber sido mejor y no fue. Sin agua y sin oro. Peor no pudo haber sido.

La obra nos lleva de la mano al otro lado del telón, donde moran los ropajes y los afeites, los ensayos y los errores, donde se desatan las madejas, donde la memoria se hace testimonio y el testimonio, historia.

El autor nos dice, en buena cuenta, que no hay necesidad de vestir de pobre para estar presentable en sociedad, que no hay necesidad de perderse para encontrarse con lo inesperado y que para aquello basta con subir por una escalera sin saber bien a dónde nos lleva.

Esperen de su lectura un fino análisis económico, social y político, un excelente trabajo de investigación, la acertada crónica de un ejercicio absurdo en el que los principales actores fueron diestros en lograr que nadie gane y que todos pierdan. El camino más seguro hacia lo inviable y lo absurdo.

Lectura imperdible para los estudiosos de la conflictividad social de origen ambiental. Sale y vale.

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