Opinión

Conoce el suelo sobre el cual habitamos

Columna de opinión de Isabel Bernal, investigadora científica del IGP

10 de Noviembre del 2019 - 08:00 Isabel Bernal

La historia sísmica reciente de Lima evidencia que la ciudad ha sido afectada por la ocurrencia de sismos que alcanzaron magnitudes del orden de M8.0, como los de 1940, 1966 y 1974. Después de la ocurrencia de estos sismos, la conclusión más importante es que estos no son los causantes del desastre que experimenta cada área urbana, sino que tales escenarios se deben a la mala o buena calidad de los suelos y de las viviendas y construcciones. Por lo tanto, se hace necesario conocer el comportamiento dinámico de los suelos utilizando métodos geofísicos y sísmicos que son ampliamente usados y aplicados por el Instituto Geofísico del Perú.

La ciudad de Lima se encuentra asentada sobre una gran acumulación de suelos sedimentarios, material arrastrado por los ríos Rímac y Chillón (gravas, arena, limos, arcilla, entre otros materiales). En la zona céntrica de Lima, los suelos se muestran compactos (Cercado de Lima) y blandos en su periferia, provenientes de procesos fluviales y eólicos (Ventanilla, Lurín, Villa El Salvador, entre otros).

Los estudios sísmicos y geofísicos permiten determinar características como el periodo de respuesta del suelo, estimar factores de amplificación sísmica y velocidad de las ondas de corte (Vs30). Del mismo modo, identificar la profundidad del basamento rocoso, el espesor de los suelos sedimentarios, la presencia de capas húmedas en el subsuelo, contenido de agua, discontinuidades, fisuras y otros. Como producto final, se llega a disponer de mapas de isoperiodos y el mapa de zonificación sísmica, que al complementarse con información geológica y geotécnica permite obtener el mapa de zonificación sísmica-geotécnica.

También debe entenderse que las características del suelo pueden variar a distancias muy cortas, como ocurre con los distritos de Miraflores y Villa El Salvador, que presentan gran espesor, pero diferente consistencia, debido a que el primero está constituido por grava (mayor rigidez) y el segundo por arena (menor rigidez). Conocer el suelo que habitamos nos permite construir viviendas, edificaciones y/o infraestructura menos vulnerables a los sismos. Usemos la Norma de Construcción Sismorresistente (E.030). El Instituto Geofísico del Perú continúa realizando "Ciencia para protegernos, ciencia para avanzar".

    Más de Isabel Bernal