Opinión

Contra los agoreros, primero el Perú

En esta columna señalé en diciembre pasado que una vacancia presidencial podría parecer un problema, pero se podía convertir en una oportunidad.

24 de Marzo del 2018 - 08:14 Eugenio D'Medina Lora

En esta columna señalé en diciembre pasado que una vacancia presidencial podría parecer un problema, pero se podía convertir en una oportunidad. Y ocurrió. Se ha vacado, por renuncia, a Pedro Pablo Kuczynski y ayer asumió Martín Vizcarra como el sexto presidente peruano en el siglo XXI. La democracia peruana ha soportado el temporal, a pesar de la tormenta que pretendieron desatar algunos políticos y periodistas. Y ha salido fortalecida de este trance, mostrando que el sistema funciona con todos sus defectos.

La economía ni se despeinó. No solo subió la Bolsa de Valores y se fortaleció el sol con la renuncia de PPK, sino que pocos días antes el propio presidente del Banco Central afirmaba que un relevo presidencial no afectaba la confianza de los inversionistas. Y es que Kuczynski terminó siendo el principal escollo no solo para la gobernabilidad política, sino para el crecimiento económico. Su falta de tino político para conducirse reveló nítidamente cómo importa la política para la economía. Por si fuera poco, la clasificadora de riesgo Fitch mantuvo el BBB+ que nos conserva en grado de inversión como economía sólida.

¿Dónde quedaron las voces que auguraban poco menos que “el fin de la República” o las que buscaban el caos chantajeando al hoy Presidente para obligarlo a desconocer sus deberes y deslizándole el sambenito de “traidor”? ¿Dónde quedaron los que decían que “perdió el Perú”? Quedaron en el ridículo. Ante los agoreros que hablan de economía desplomada, de crisis del sistema político y de nueva Constitución, hablan los hechos y realidades. El Perú ha salido fortalecido. Lo desastroso es esconder la basura debajo de la alfombra alimentando a la bestia negra de la corrupción. Y hay que seguir limpiando, como acertadamente ha planteado el presidente Vizcarra como su primera tarea. Deseo de corazón que tenga éxito. Porque primero, el Perú.

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