Opinión

Corrupción y lucha contra la violencia

COLUMNA: EDITORIAL

24 de Julio del 2018 - 07:30 Editorial

Cuando los peruanos nos preguntemos por qué vivimos agobiados por la inseguridad en las calles, donde los robos y asesinatos están a la orden del día, gran parte de la respuesta la vamos a encontrar en el Poder Judicial y el Ministerio Público, donde sin duda los magistrados no están a la altura de los grandes retos que implica frenar el delito.

Queda claro que de nada valen los esfuerzos de la Policía Nacional -donde también hay muchas cosas que cambiar- por poner tras las rejas a los delincuentes si luego jueces y fiscales van a dejar en libertad a los responsables de terribles delitos.

Lo vemos casi a diario en todas las ciudades del país, donde la indignación ante el sistema de justicia es constante.

La mirada debe ir también al Instituto Nacional Penitenciario (Inpe), que también es una coladera y un freno en la lucha contra la delincuencia. No olvidemos que el prontuariado Gerson Gálvez Calle, (a) “Caracol”, logró recuperar su libertad a través de movidas nada claras que hoy son materia de investigación en el Ministerio Público.

Cuando hablamos de violencia en las calles, solemos responsabilizar a la Policía de la misma, pero si miramos más allá, y más aún ahora tras la difusión de los audios del escándalo, queda claro que gran parte del problema es responsabilidad de un sistema judicial que debería ser radicalmente cambiado.

Los beneficios sin duda serán percibidos por los ciudadanos de a pie, a quienes les roban sus celulares, los asaltan en un restaurante o los extorsionan.

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