Opinión

Cuando las motos son el cuerpo del delito

COLUMNA: JAIME ASIÁN

11 de Febrero del 2019 - 07:00 Jaime Asián Domínguez

A ver. Es un hecho tangible que los asaltos perpetrados por delincuentes a bordo de motocicletas están en aumento. Por lo mismo, urge una solución al problema y, en ese sentido, se entiende la desesperada reacción de municipios como el de Miraflores, que alista una ordenanza para sacar a estos vehículos, con dos pasajeros, de circulación en su jurisdicción.

Que la medida es polémica no cabe duda. Pero, que sepamos, el Mininter -que sí tiene vela en este entierro- no ha planteado otra salida menos traumática y más efectiva, aparte de las críticas del ministro Morán a la eventual restricción. Y el tema no es nuevo: en el 2018, de enero a abril, solo en Lima, se produjeron 1465 robos con los rateros subidos en motos lineales. ¿Qué se hizo en adelante? Nada.

El antecedente más cercano y exitoso lo tenemos en Colombia. Como ocurre hoy en nuestra capital, los asaltos de esta laya estaban a la orden del día y, en Bogotá, por ejemplo, se prohibió la moto con dos varones mayores de edad en la zona de alta concentración de delitos. Los índices de violencia cayeron y de esto también pueden dar fe Cali y Medellín.

“En varios municipios se han hecho varias medidas poco populares con distintas restricciones en el uso de las motos, pero era para reducir el mal uso de este vehículo, especialmente poniendo en riesgo a otras familias”, reveló el arquitecto colombiano Gustavo Restrepo.

Lo cierto es que no podemos seguir cruzados de brazos frente al sicariato, atracos y arrebatos que ejecutan hampones motorizados y armados. Empadronen a los “moteros” o pónganles una placa, pero es importante ya mismo separar la paja del trigo.

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