Opinión

Cuentos ¿Para qué?

Para aprender a vivir. Para aprender a narrar, a hilvanar la historia de nuestra vida, a hacer sentido

02 de Febrero del 2019 - 07:36 Annemie Cuculiza Brunke

Desde que tengo uso de razón, amo las historias… especialmente los cuentos para niños. Cada noche, mi madre me los leía y yo me sumergía en mundos fantásticos. Los cuentos alimentaban mi imaginación y me animaban a crear historias propias. Las historias me emocionaban y conmovían. Me despertaban emocionalmente, activando mi presencia.

Cuentos ¿para qué?, pueden sentir algunos: “Que son fantasía”, “Solo es entretenimiento”, “No es real”, “Que es una pérdida de tiempo”. Nada más alejado de la realidad. Las historias son la sustancia misma de nuestra existencia. Somos la historia que nos contamos a nosotros mismos y a los demás.

Las historias nos enseñan a vivir nuestra propia historia y a hacernos cargo del protagonismo que nos corresponde. Ser protagonista de nuestra propia historia es convertirnos en el héroe o heroína del relato de nuestra vida. No desde una visión idealizada del heroísmo, sino comprendiendo que las pruebas que nos coloca la vida son oportunidades para demostrar nuestro compromiso con nuestra evolución, persistencia, tenacidad, ganas de avanzar. Somos héroes de nuestra historia cuando tenemos la valentía de aceptar nuestras debilidades, cuando nos reconocemos vulnerables, imperfectos… pero con ganas de crecer. Somos héroes de nuestra historia cuando ponemos todo nuestro corazón en lo que sea que nos toque aprender en este momento.

Porque cuando la cosa se pone color de hormiga, necesitamos sabernos protagonistas. El protagonista tiene la fuerza para vivir esa historia: es su historia. La conciencia del protagonismo nos despierta para luchar.

Cuentos ¿para qué? Para aprender a vivir. Para aprender a narrar, a hilvanar la historia de nuestra vida, a hacer sentido. Los cuentos y las historias que disfrutamos son ejemplos de vida, secciones de caminos recorridos. Cada una guarda aprendizajes e interpretaciones.

Somos la suma o multiplicación de nuestras decisiones y una buena historia se construye a partir de los puntos de quiebre (decisiones), que toma el protagonista frente a cada uno de los retos que les presenta su vida. Historias es lo que somos.

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