Opinión

Cumbre en Lima

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

06 de Marzo del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Es una lástima que la Cumbre de las Américas que se llevará a cabo en Lima en abril próximo, y cuyo tema central es la lucha contra la corrupción tras el escándalo generado en varios países de la región por los sobornos pagados por constructoras brasileñas a políticos y hasta a mandatarios, ocurra en momentos en que el anfitrión, es decir, el presidente Pedro Pablo Kuczynski, se encuentra en medio de una gran tormenta.

De no darse la vacancia hasta el 13 de abril, los mandatarios visitantes serán recibidos por un Kuczynski muy golpeado tanto por las consultorías efectuadas por su empresa a Odebrecht mientras era ministro de Alejandro Toledo, como por lo dicho la semana pasada por Jorge Barata, en el sentido de que hizo “aportes” a su campaña de 2011 a través de Susana de la Puente, cuya permanencia en Londres como embajadora debería ser seriamente evaluada por Torre Tagle.

Si con miras a la Cumbre de las Américas de Lima el gobierno peruano se ha interesado en mostrarse a nivel regional como una autoridad en materia de respeto a la democracia y las libertades al expresar una postura muy crítica a la tragedia que vive Venezuela bajo las botas de Nicolás Maduro, lamentablemente, en lo relacionado a limpieza, honestidad y lucha contra la corrupción, la actual administración no puede exhibir las mismas credenciales.

Es verdad que Barata ha embarrado a gran parte de la clase política, pero en el caso del ciudadano Kuczynski la cosa es distinta, pues hoy ocupa el cargo de presidente de la República del Perú y está a punto de ser el anfitrión de una cita en la que sin duda se buscará condenar, al menos en una declaración, toda la cochinada sembrada por las constructoras brasileñas y los políticos de moral laxa que abundan en la región, sin distinción de ideología.

Lamentablemente, abriremos las puertas a los gobernantes de la región con un gran pasivo debajo de las alfombras de Palacio de Gobierno no porque la Fiscalía haya hecho hablar a Barata y lo haya convertido en “show de televisión” o porque la oposición no deja trabajar, tal como se ha quejado el presidente Kuczynski, sino porque el Mandatario está metido en un gran lío, que en diciembre último lo dejó con tarjeta amarilla al salvarse de ser vacado tras un arreglo con Kenji Fujimori.

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