Opinión

De corruptos y huaicos

El MP y el PJ están haciendo lo suyo. Sin embargo, pese a la emergencia, se debe seguir trabajando y mostrar más resultados

24 de Marzo del 2017 - 07:06 Iván Slocovich

Las descomunales desgracias provocadas por el llamado Niño costero tienen, con justa razón, a los peruanos y a nuestras autoridades dedicadas a apoyar a los afectados y reparar la infraestructura dañada. Sin embargo, eso no debe distraer el trabajo de la justicia destinado a sancionar a quienes recibieron coimas de empresas brasileñas como la constructora Odebrecht para entregarles millonarias obras, tal como lo han admitido sus propios exfuncionarios.

En las últimas horas hemos visto al exjefe de Ositran del gobierno aprista, Óscar Zevallos Ugarte, quien además fue viceministro del Interior en la administración de Alejandro Toledo, recibiendo 18 meses de prisión preventiva, pues el brasileño Jorge Barata ha dicho que se le pagó 750 mil dólares por debajo de la mesa para acelerar la entrega de los certificados de avance de obras, lo que permitía a Odebrecht recibir dinero de manos del Estado.

Bien por eso. El Ministerio Público y el Poder Judicial están haciendo lo suyo. Sin embargo, pese a la emergencia, se debe seguir trabajando y mostrar más resultados. Por ejemplo, ha pasado más de un mes desde que se dictó orden de captura contra el expresidente Toledo, oculto en Estados Unidos, y hasta el momento es poco lo que se sabe de la situación de este personaje que nos ha salido con la alucinada historia de que es un “perseguido político”.

Hasta donde se sabe, la lista de corruptos dada por Barata para reducir la condena que se le pueda aplicar en Brasil por corruptor, es bastante amplia. No obstante, por ahora tenemos a no más de cinco personas tras las rejas a consecuencia de este escándalo que remece a la política peruana. La justicia debería actuar con mayor celeridad. Veamos el caso de Toledo, quien logró huir del país por el mismo aeropuerto a pocos días de que se disponga su arresto.

La emergencia que afronta el país es inmensa y, según los meteorólogos, nos esperan dos semanas más de crisis. Sin embargo, la labor de la justicia tiene que ser más ágil en el caso “Lava Jato”, pues la sensación de impunidad en un país que sufre el cáncer de la corrupción puede resultar tan grave como los desastres naturales. Los jueces y fiscales tienen la palabra y la obligación de actuar con celeridad, por el bien de la moral del Perú.

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