Opinión

De nuevo, Odebrecht

COLUMNA: Renato Sandoval González

14 de Septiembre del 2018 - 07:00 Renato Sandoval

En La Libertad, paralizaron la tercera etapa de Chavimochic porque Odebrecht, empresa ganadora consorciada con Graña y Montero, cayó en desgracia por corrupción. Ello originó que mandaran a sus casas a 1000 trabajadores, mientras que 150,000 futuros empleos se quedaron en la congeladora. Sin embargo, lo peor no fue eso.

Dos años después, durante esta semana, las autoridades de la región se reunieron con los altos funcionarios de Odebrecht y tomaron una decisión: culminar la primera parte de la millonaria obra, que se encuentra en un 85% de avance (200 millones de dólares), para evitar el arbitraje internacional.

Ahora bien, resta que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y la Contraloría den el visto bueno para que la empresa brasileña vuelva a La Libertad y acabe lo que empezó.

De más está decir que en el Congreso de la República la comisión “Lava Jato” ha encontrado irregularidades en el contrato de esta obra y sus respectivas adendas, y falta la votación para procesar a los investigados, entre políticos, autoridades, expresidente regional y exfuncionarios de Chavimochic.

Cuando saltó toda la basura de Odebrecht, desde Lima, el Gobierno de PPK ordenó la paralización de la obra. Aquella vez, el gobernador regional Luis Valdez aceptó, guardó el cheque que restaba entregar a los brasileños (100 millones de dólares) y esa primera parte de la millonaria obra quedó detenida.

El propio Valdez promovía que no sea Odebrecht la empresa que siga los trabajos por estar inmersa en corrupción, que se vendan los activos o que se realice por obra pública lo que faltaba. Al final, el Estado, con nuevo mandato (Martín Vizcarra), se lavó las manos. La obra, que en su totalidad cuesta 700 millones de dólares y llevará agua a las tierras eriazas, sigue sin moverse. Por decisión de Lima, perdimos tiempo, dinero y desarrollo.

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