Opinión

De terroristas y "defensores"

26 de Marzo del 2014 - 05:29

Dos jueces han dispuesto que asesinos de grueso calibre como el senderista Óscar Ramírez (a) "Feliciano", y los emerretistas Víctor Polay "Rolando", Peter Cárdenas "Alejandro" y Miguel Rincón pasen a un penal común para gozar de mejores condiciones carcelarias; y extraña que ningún "defensor de derechos humanos" haya salido a reclamar por los beneficios que se estarían dando a estos criminales, y que sí han indignado a la mayoría de peruanos.

Si estamos ante una tira de asesinos y salvajes como son los mencionados, ¿por qué ningún "defensor de la vida" de alguna ONG o "colectivo" ha salido a prender velitas y colgarse fotos de las víctimas en el pecho para exigir que esta gente se pudra en la Base Naval del Callao?, ¿por qué no han comenzado a hacer campañas para que los jueces que han dispuesto su traslado a penales comunes sean enviados a la Oficina de Control de la Magistratura (Ocma)?

Estoy seguro de que si a algún militar o policía "famoso" por sus crímenes de lesa humanidad le fueran a dar alguna facilidad carcelaria, por más mínima que sea, los "defensores de los derechos humanos" que pronto tendrán su santuario frente al mar de Miraflores habrían movilizado toda su maquinaria judicial, mediática, artística y de redes sociales para indignarse y hacer retroceder al Poder Judicial. Pero como se trata de un senderista y tres emerretistas, no importa. Callados nomás.

Se supone que la defensa de los derechos humanos debe de ser igual para todos, y no solo para los afines ideológicamente y para aquellos que generan millonarios recursos vía reparaciones civiles provenientes del Estado y de aportes del exterior, donde estos criminales de alto vuelo que ojalá nunca lleguen a una cárcel común, son presentados como la versión latina de Robin Hood buscando la "justicia social" en un país donde campea el "abuso y la desigualdad". Qué lindos, ¿no?

Mientras la lucha por los derechos humanos no sea igual para todos, las ONG, los colectivos, sus abogados, periodistas y demás, jamás tendrán autoridad moral para defender la vida de las personas, pues este activismo debe ser imparcial y ajeno a toda ideología en común y "amistad". Todavía están a tiempo de hacer un plantón o una vigilia en el Palacio de Justicia contra el traslado de los terroristas, al menos para que algún incauto les crea.

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